Anda el patio ruidoso por el video de Olvido Hormigos acariciándose, aún no se sabe para quién.
Esto último, que es obviamente lo de menos, es lo que a mucha gente preocupa "lo de más", y va camino de convertirse en un especial de varias horas en La Noria de Tele 5 con reposiciones y conexiones en directo para hacer encuestas y "tomar el pulso de la calle" como en los grandes acontecimientos.
El amor por el cotilleo, y más si es un poquito picante o "verde" dicho más en castizo, no es nuevo desde luego. A mi me sorprenden más las imágenes de gente esperando a la salida del pleno municipal para gritarle a la concejal (yo no escribo "concejala" porque me chirría, porque no hace falta, y porque no me da la gana... pero además tengo razones para ello, en las que entraremos cuando queráis, si es que a alguien más le importa esto) tal o cual lindeza, y mostrarle el rechazo merecido por su abyecto comportamiento.
Todo se ha dicho de este tema, la mayoría verdades de Perogrullo. Se han dicho también, claro, una larga sarta de tonterías e incoherencias, aderezadas con ese barniz tan nuestro de rancia culpabilidad católica hacia el sexo e hipocresía sobre algo que todos hacemos pero que para algunos por sus expresiones y caras de sorpresa parece que fuera de otro planeta.
Por resumir telegráficamente, que sabéis que me cuesta, mi "postura" al respecto sería más o menos así:
En primer lugar, que no tengo derecho a tener postura alguna: lo que se ve en ese video cae estrictamente en la esfera privada de una señora que no me debe ningún tipo de explicación sobre su vida sexual.
Sobre el tema general, casi da la risa al decir que todo el mundo se masturba, que nada hay malsano en ello, y que de hecho quien señala con el dedo presa del escándalo o bien hace lo mismo en sus ratitos traviesos, o bien si no lo hace nunca, debería empezar por mirar en su casa puesto que sería un comportamiento francamente... anómalo.
Sobre la idoneidad de esto y la cosa pública cabe decir, para quien se entere ahora, que nuestros políticos, jueces, policías, médicos, fontaneros, dentistas, carniceros y economistas, tienen todos su propia vida sexual, (o deberían), su propia dotación específica, y sus propias fantasías vividas o recordadas. Y que no por eso cuestionamos su desempeño. A ver si ahora vamos a ir mañana a preguntarle al conductor del autobús del cole si se ha limitado este verano al misionero de los sábados, como buen cristiano, antes de poner en sus manos a nuestras criaturas.
Como todo esto está dicho, yo lo que vengo a hacer aquí es a negar la mayor. Opino que no es que haya que meterle a algunos en la cabeza que masturbarse es una cosa inocente, que el video es cortito y no se ve gran cosa, y que "al menos no le han pillado follando" como vengo escuchando por ahí. Es que tendríamos que profundizar mucho más en el vive y deja vivir y hacernos cargo que si su horario es de 8h a 15h, la buena mujer tiene todo el derecho a dedicarse a romper el record Guiness del GangBang con árbitro, cámaras, y público, empezando, y quizá acabando, por el Orfeón Donostiarra en pleno, sin que nadie levante una ceja sobre su capacidad profesional o su compromiso. Como con todas las libertades, no es que deba hacerlo: pero debería poder, si quiere.
Y es que con éstas sandeces perdemos de vista una vez más la capacidad de distinguir entre nuestros gustos y nuestros derechos, entre nuestros valores y nuestras certezas, y como siempre, entre nuestros asuntos y los del vecino; de juzgar a los demás (si tan necesario es emitir sobre todo juicio) por su mérito o demérito y en su ámbito profesional, y de no mezclar churras con merinas.
A mi la política de los Yébenes me ha interesado hasta ahora poco o muy poco, como decía el del chiste, pero nada he oído de si esta señora es la más peleona de los plenos o se pasa el día durmiendo en su sillón, de si lleva 15 años en política o la ha puesto ahí a dedo su suegro... Si es concejal y por eso me están hablando de ella, que me cuenten qué tal lo hace. Si lo que pasa es que está buena y por eso me están poniendo el video, uno de miles, que no me cuenten su vida, que no viene en nada al caso.
Pero que no me vendan los que le quieren meter el dedo en el ojo que "a mi no me importa lo que esta señora haga en su casa, pero si eres un personaje público..." porque no se puede ser más hipócrita. En un país que tan a gusto se siente volviendo a sus complejos cañí después de unos años de espejismo "a la alemana", donde los directores generales de esto o aquello a duras penas han acabado el Bachillerato, los licenciados esconden el título universitario para conseguir curro de acomodador en un cine, y la ex mujer ignorante y vulgar de un torero es líder de opinión, nos importa un huevo la idoneidad de los concejales para su cargo. Hemos asumido que copiamos en los exámenes, robamos todos "lo justo", y nos jode si el vecino folla más y mejor que nosotros, y punto.
Viva cada cuál como quiera, y señale y cuchichee si es lo que le llena el ánimo y esa vida es la que elige, pero parece razonable pedir que llamemos a las cosas por su nombre, y que si vamos a disfrutar de un buen linchamiento en la plaza pública, de los que tienen tradición y solera, le llamemos por lo que es, y no "responsabilidad ciudadana". Por lo menos.