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jueves, 9 de enero de 2014

El perdón...



Y llegó, aunque tan tarde, y aunque sea en pocas líneas debo insistir aquí en que lo expresen como lo expresen, no es que el Reino Unido haya "perdonado" a uno de sus mayores genios, si no que ha pedido perdón al mundo por el trato que recibió. Lamento su cobardía para no poder decirlo tal y como es.

Tristes victorias estas, pero al menos son pasos en la dirección correcta de los que esperemos aprender de una vez por todas.

Os pego el enlace al reportaje de El País, para el que no sepa de lo que hablo, y el enlace a mi entrada anterior!




Feliz año, con mucho retraso! Sigo abierto a interactuar con quien pase con aquí.. Simplemente estoy en una época en que sigo viviendo a mi manera... pero mi manera no incluye ahora contar como estoy viviendo!

Estoy dedicado a.. a study in Pink! Quizá os lo cuente un día de estos! :)


lunes, 22 de abril de 2013

Cuestiones de Género...

Y ahora qué hacemos? XD

En la última semana he tenido dos pequeñas "ediciones" de un debate con múltiples ramificaciones que surge periódicamente cada vez que un grupo de amiguetes se sientan a tomar un café y arreglar el mundo.

Cómo ya sabéis los que leéis el muro, me preocupan las palabras y disfruto reflexionando sobre ellas. En otras entradas como las dos anteriores a esta o "Presentando mis respetos" me he metido ya en estos jardines. Intuyo sin embargo que éste puede despertar alguna ampolla más, pues todo el mundo tiene una opinión, por lo general algo visceral, sobre el asunto.

Por un lado surgió la duda comentando el caso de hace un par de años de un paciente transexual, cuyo nombre en la lista era pongamos por ejemplo "Francisco", que pidió en consulta ser llamado "Jenniffer" (se escribe con dos "enes" y dos "efes", nos insistió) y recibir el informe con ese nombre con el que a sí misma se identifica. (El por qué de escoger ese nombre para sí y la alta frecuencia observada de nombres de ese tipo entre quienes hacen esta transición, se nos escapa a mi y a la intención de ésta entrada).

Como habrán observado muchos, en la propia frase he cambiado de "un paciente" a "a sí misma", y la misma actitud defiendo yo que se merecía Jenniffer en consulta. En ocasiones mantener el género al referirse a ella podía ser confuso, dados sus rasgos faciales, y cierta disonancia con el aspecto de sus genitales, o caracteres sexuales secundarios (su buen par de prótesis de mama, como os podéis imaginar), pero por muy interiorizado que pueda estar en nuestro inconsciente, creo que es un esfuerzo que exige el respeto.

Para quien pueda interesar la solución final que di al dilema, hela aquí, puesto que me pareció una forma ingeniosa de contentar a todo el mundo y quizá a alguien le sirva! La paciente no quería ser llamada en su informe "Francisco", y yo por propiedad en el informe y por evitar confusiones futuras, no consideraba que pudiera llamarla en él "Jenniffer" por mi cuenta y riesgo. Tras pensarlo un poco, le propuse poner en el mismo F. J. y sus dos apellidos, dejando el resto a la imaginación e insertando ahí sólo un "segundo nombre" que normalmente tiene pocas consecuencias en español. Se mostró satisfecha, y yo también.

Comentando éste caso, como decíamos más arriba, surgieron entre mis compañeros varias opiniones enfrentadas sobre sexo, género, y la forma correcta de referirnos a "F.J.".

Por un lado estaría llamémosle el "fundamentalista genético" cuyo argumento sería aproximadamente: ha nacido XY, luego es un varón y se le debe tratar de "él".

Por otro el que a mi me gustaría llamar "fundamentalista genital", cuya única preocupación a la hora de escoger usar "él" o "ella" sería saber si la cirugía de cambio de sexo estaba ya o no completa. Sería "él" antes de empezar, "ella" tras la cirugía genital, y un estado intermedio en el caso de "F.J.", tras la operación de pecho y previamente a la terapia hormonal y a completar la cirugía.

El problema con el fundamentalista genético es que en cuanto uno indaga brevemente se encuentra con muchos casos de difícil solución, por ejemplo con llamativas consecuencias para el deporte o incluso la escolarización. Existen distintos síndromes (no nos pongamos técnicos) de personas XXY, XYY, XXX, o XY con un déficit en los receptores de testosterona, así como distintos trastornos hormonales, cuyo fenotipo puede dar lugar a dudas sobre si podemos adscribir a tal o cual individuo a la etiqueta de "hombre" o "mujer".

El del fundamentalismo genital se encuentra con niños nacidos con genitales ambiguos, o incompletos, o con vestigios de ambos órganos masculinos y femeninos, o con genitales aparentemente femeninos y la presencia de testículos intrapélvicos, o de otros trastornos hormonales... Tampoco parece un criterio definitivo.

Todo lo anterior puede convertirse en consideraciones académicas, aunque en ocasiones pueden tener consecuencias muy reales. Lo que a mi me interesa destacar aquí es que más allá de divagaciones médicas, en el ser humano el problema del género es ante todo una cuestión de identidad. 

El caso de los transexuales no es más que el extremo de un espectro en el que la identidad personal y la identidad social y biológicamente asignada, no coinciden. Es difícil imaginar la dureza de enfrentarse al hecho de que "Yo" no me siento como los demás me ven, y de que ellos se puedan negar a tratarme en muchos casos de acuerdo a cómo me defino y percibo a mi mismo.

La solución, una vez más, creo que está en el respeto a la libertad individual. En la aceptación de que no podemos siempre comprender la experiencia del mundo que tienen otras personas, otras culturas, otros tiempos... Pero si ejercer nuestra enorme capacidad para la empatía, que la tenemos si la dejamos aflorar, y comprender que nadie salvo F.J. tiene derecho a decidir si el lenguaje debe tratarla como "él" o "ella".

Yo desde luego me sentí avergonzado cada vez que se me escapó el masculino, y aliviado con su tolerancia a mis deslices, pues creo que era evidente mi esfuerzo por asentarme en el femenino como era su deseo. Y rompo aquí esta pequeña lanza en favor de que, en lo posible, tratemos de definir y acotar las clasificaciones de las rocas, las bacterias o los tipos de enana roja, pero nunca tratemos de imponer nuestras estrechas definiciones a la realidad innegable de la diversidad de las personas.




P.D.- No se me escapa que dije "dos cuestiones". La segunda es sobre el uso de moda en los últimos años de formas como "españoles y españolas", "compañeros y compañeras", o ya rizando el rizo "militantes y militantes" (sic), así como de la proliferación de palabras como "testiga", "notaria", y similares. Creo que se adivina cuál será mi postura, aunque quizá no... Una cosa es la libertad, y otra el lenguaje, y ahí si es necesario conocer y respetar las reglas! Invito a quien esté interesad@ a que abra fuego, pues se antoja candente, si la gente se anima a subirse al carro.. XD



viernes, 18 de enero de 2013

Aberraciones sexuales... I/?

Y murió de ignorancia e intolerancia ajenas...

Es 1952; en la ciudad de Manchester, al llegar a su casa, Alan Turing descubre que le faltan algunos artículos domésticos, ninguno de particular valor... Una brújula, una camisa, unos zapatos... Preso de una mente de lógica aplastante, llama a la policía para informar de los hechos.

Al llegar a su casa, los detectives se dan cuenta de inmediato de que se trata de un tipo peculiar; le dejan hablar y después de algunos minutos una cierta tristeza se dibuja en sus caras, al darse cuenta de que van a tener que detener a un personaje tan amable. 

¿Por qué? Porque Alan Turing acaba de autoimplicarse en un delito penal.

Turing sospechaba que el robo podía haber sido obra de un conocido de su novio.  La ley contenía un tipo penal (recordemos, hablamos de "antes de ayer", Inglaterra, 1952, mitad del siglo XX.. El año de la coronación de Isabel II de Inglaterra, o del fin de Plan Marshall) traducible por algo parecido a: "actos de indecencia grave entre varones adultos, en público o en privado". Otro famoso condenado por la misma ley fue Oscar Wilde...

Al admitir abiertamente aunque de forma indirecta mantener relaciones sexuales con un hombre, Alan Turing es detenido, juzgado, y condenado a la castración química. Una práctica cruel y seudocientífica por la que era forzado a tratarse con potentes estrógenos por vía intravenosa, y mediante dispositivos implantables en su propio cuerpo. Estos estrógenos, destinados a "curar" mágicamente su homosexualidad, no modifican sus impulsos o sus deseos pero tienen sin embargo efectos físicos muy reales: sus pechos crecen y se fenimizan, llegando a tener literalmente mamas, su libido desaparece a la vez que aparecen la inflamación en sus articulaciones, los fenómenos autoinmunes, la depresión, la impotencia... 

En última instancia, Turing expresa además sus miedos de que su homosexualidad dañe la validez de sus ideas antes sus colegas y su trabajo, en la convicción de que muchos dejarían de escucharle meramente por su condición gay.

El estado anímico de Turing se oscurece poco a poco, y en un último gesto poético, envenena una manzana con cianuro y consuma su suicidio. No dejó ninguna nota.

Es el 7 de Junio de 1954, Turing tiene 42 años y una de las mentes más brillantes del siglo XX se desvanece por los horribles crímenes cometidos: deseo y honestidad.

Quizá los detectives ni siquiera sabían que al detener a Alan Turing, estaban arrestando a un genio y un matemático brillante, y que sentó las bases de la mismísima informática y las ciencias de la computación; pero desde luego ni ellos ni casi nadie aparte de Churchill y la más alta cúpula militar de los aliados sabían que se trataba de un héroe de guerra, y a la persona que quizá salvó por si misma más vidas en todo el siglo XX. Al romper el código de la máquina "Enigma" con la que los nazis encriptaban sus mensajes, Turing dió a los aliados una ventaja estratégica que muy probablemente acortó la guerra en varios años, y sin la cual quizá incluso su resultado hubiera sido otro.

Yo hoy sólo quiero invitar a la reflexión sobre su vida, sus méritos, su huella en el mundo, y su muerte. Sobre como un país al que ahorró tantos sufrimientos pudo torturarle hasta el suicidio, no por una pequeña falta, si no por algo que no constituye siquiera falta alguna. Siete años después del final de la guerra, ni aquellos en el poder conocedores de su papel en la guerra tuvieron a bien "mancharse las manos" evitando su reprobación pública, y no hubo perdón posible sino la mezquindad humana que se regodea en la caída de quien por mérito propio es mucho más grande que la mayoría.

55 años más tarde, en 2009, Gordon Brown, primer ministro del Reino Unido, firmó una disculpa oficial del gobierno británico por lo sucedido a Turing. En 2011, el año anterior al centenario de su nacimiento, 23.000 personas firmaron una petición de indulto póstumo para Turing por el supuesto crimen de "moral impropia".

En 2012, el gobierno británico se pronunció sobre la petición, retratando su propia miseria moral; este es su comunicado:

"El perdón postumo no se considera apropiado puesto que Alan Turing fue correctamente procesado por lo que entonces era un crimen tipificado. El hubiera sabido que sus actos iban en contra de la ley, y que serían perseguidos." No tengo palabras para la bajeza de este argumento...

Su familia, Inglaterra, la segunda mitad del siglo XX, la ciencia y la historia misma se empobrecieron enormemente con su mordisco a una manzana, pero al menos algunos dormirían satisfechos sabiendo que Alan Turing, el sodomita, ya nunca yacería más con hombres.

Si queréis saber más sobre Turing, sus contribuciones o su personal desgracia, la historia que inspiró esta entrada me la he encontrado en algún otro libro, como la "Breve historia de casi todo" de Bill Bryson, pero en nigún sitio la he visto tan bien representada como en este podcast:


Os recomiendo encarecidamente que lo escuchéis y, en general, que os aficionéis a RadioLab. Nunca decepciona.

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Nota: se sobreentiende que al iniciar una serie de entradas sobre "aberraciones sexuales", juego con el sentido que le han dado los intransigentes, los "delimitadores de las primaveras"que dice Silvio, para dar mi propia definición. Creo que es evidente que lo aberrante de esta historia es que en nombre de una supuesta decencia y una moral hipócrita respecto al sexo, se cometan aberraciones abyectas, como la que sufrió Turing... Por desgracia los ejemplos son legión, y temo que si seguimos con ellas tendremos para muchas entradas... ablación, esclavitud, asesinato, mutilación, tortura, destierro.. ningún castigo es demasiado cruel para los que creen que defender la pureza ajena es su deber y derecho divino... Siento lo sombrío del fondo de la entrada.. pero creo que también de esto debe haber grafitti en el cuarto muro...