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martes, 15 de marzo de 2022

Feministas, Feministos y Aliades

De los aliades se puede decir cualquier cosa, que se lo merecen. (Ojo, que esto también es sexismo)

Empezamos, como es costumbre, por las obviedades: es inaceptable discriminar a una persona por su sexo, raza, identidad, credo u orientación sexual. También lo es por su forma de vestir,  la música que escucha, el equipo de fútbol al que anima, su nivel socioeconómico o tener un apellido que nos suena ajeno.

Tenemos mucho por lo que alegrarnos de las injusticias que hemos ido dejando atrás en este sentido, y mucho más por recorrer. Pareciera (por los medios, al menos hasta que Putin puso de nuevo el miedo en todos nosotros) que sólo o principalmente en materia de sexo, género y orientación, pero no: la aporofobia se agrava, los extremos políticos se distancian, el inmigrante sigue en el punto de mira y la desigualdad aumenta en casi todos los paises que entendemos como "occidentales".

Sin embargo, como yo aquí he venido a hablar de mi libro (si no te suena la referencia, o Paco Umbral, a lo mejor una de las cosas que nos separan son unas cuantas vueltas al sol), y habiendo ya hecho una primera aproximación en ¿Soy un señoro cisheteronormativo? ¡Yo creo que no! (Pero estoy abierto a opiniones),  pues vamos con lo mío, y cada cual que reme por su bote.

Me da la impresión cuando intervengo en cualquier conversación que toca estos temas, de que existe un a priori sorprendente: cuando se habla de igualdad, hemos de partir de que, como hombre (sí, vale, ¡y cishetero!),  lo único adecuado es callar y escuchar, porque nada puede aportar quien no ha sido (o se ha sentido) mujer.

Que es un elemento discriminador basado en el sexo, no se le escapa a nadie. O en el género, o en la orientación, elija usted su veneno... Que es un argumento falaz, creo que a casi nadie. Como sociedad todos nos reservamos el derecho a opinar de casi todo, puesto que a todos nos afecta, y nos resultaría absurdo decir que sólo los que viven junto al mar pueden tener un sentir sobre la protección de las playas, o sólo los que comen carne tienen derecho a preocuparse de cómo se trata a los animales de granja.

¿Estarán dispuestos los veganos a aceptar que nada tienen que decir sobre los mataderos, o los que están exentos de pago del IRPF que en nada tienen derecho a opinar sobre los presupuestos del Estado?

Y sin embargo, cuando uno intenta participar de este debate, a mucha gente por lo demás cabal y aparentemente normal, le parece propio que no existe ese derecho a la participación meditada y respetuosa, si no sólo el silencio o la reverencia, la aceptación de la doctrina ajena (como si hubiera una sola doctrina, o un sólo feminismo, pero en cualquier caso, la de la mujer que uno tenga en frente en el debate de turno) y "no te pongas estupendo, José Ramón, que se te ve el plumero".

A los hombres, en algunos foros, se nos ve el plumero y el patriarcado y la influencia de nuestra rancia educación incluso antes de abrir la boca, y según uno diga "A es el caso" o "No A es el caso", será señoro o aliade, pero nunca participante legítimo.

¿Que por qué siento legitimidad? Si no vale el hecho mismo de ser un participante más de una sociedad que se pretende plural e igualitaria (y habría de valer), incluyamos la que se deriva de la ocupación más principal que uno puede tener: por ser padre. 

Siendo perfectamente legítimo que Lola, 56 años, soltera, psicóloga, sin hijos, opine a grito pelado sobre la educación de las niñas, el trabajo sexual, los cuerpos en la publicidad o los pronombres inclusivos, por lo que puedan todos estos asuntos influir en el mundo en que Lola vive y que tras Lola quede... ¿no será igualmente válido (argumentaría que más incluso, puesto que el motivo es menos individualista en origen) que Luis, 42 años, casado, enfermero, con dos hijas, se interese de forma sincera y quiera formar parte de todos esos debates desde el deseo de crear el mejor de los mundos posibles para sus niñas?

Si antes de ser padre no aceptaba este silencio forzado, siéndolo me es inimaginable. 

Si alguien no entiende que no hay mayor "ismo" ni más elevado que el que uno siente por sus hijas e hijos, poco conoce de la condición humana. Si el feminismo que viene no entiende que los cismas de una sociedad no se pueden atacar dividiendo, que discriminación sexual es también mandar callar a la mitad que te es extraña, y en definitiva, si no se nos permite a los que más sinceramente queremos un mundo mejor para las mujeres (para todas las mujeres, elijan mis pequeñas el camino que elijan en su vida) participar y poner nuestro granito de arena para crearlo, ni es igualdad, ni es feminismo, ni es debate, ni podrá triunfar en eliminar aquellas partes más feas de nosotros que en realidad encarna.


lunes, 31 de mayo de 2021

Efecto Coolidge


El Efecto Coolidge toma su nombre de una supuesta anécdota atribuida al trigésimo presidente de los EEUU, Calvin Coolidge, y su esposa, en una visita a una granja.

 La broma es más o menos así:

Al Presidente y la Sra. Coolidge les estaban mostrando por separado una granja experimental gubernamental. Cuando la Sra. Coolidge accedió al área de las gallinas, advirtió que uno de los gallos se apareaba continuamente. Le preguntó al encargado por la frecuencia real de estos apareamientos, y éste le respondió: «Docenas de veces al día». La Sra. Coolidge dijo: «Por favor, mencióneselo al presidente cuando pase por aquí». 

Tras habérselo contado, Coolidge preguntó: «¿Con la misma gallina cada vez?». La respuesta fue: «Oh, no, señor Presidente; con una gallina distinta cada vez». Coolidge concluyó: «Por favor, mencióneselo a la Sra. Coolidge»

Aparece mencionado con ese nombre desde 1958, y aunque en forma de anécdota pueda producir enojo, sonrojo o cachondeo, según, corresponde a una realidad experimental en modelos animales.

Es fácil encontrar artículos tanto de biólogos, como de encocrinólogos, genetistas o sexólogos dando puntos de vista distintos sobre esta realidad empírica. En su formulación experimental clásica (os invito a mirar directamente el artículo de Wikipedia, que os hará gracia) se refiere a ratas, pero se ha podido documentar incluso en escarabajos, peces... Se podría decir que es un comportamiento casi universal entre los seres de reproducción sexual, por la clara ventaja evolutiva que implica la estrategia.

Ahora bien, si nadie duda que somos animales, tampoco nadie duda que nuestro córtex frontal y nuestra cultura muy a menudo nos llevan a comportamientos que no están del todo alineados con los de nuestra inclinación inicial, y por buenas razones.

 Así pues, no vengo aquí a soltar el efecto Coolidge como justificación "natural" de mis devaneos, porque no creo en absoluto que "natural" sea equivalente de bueno. 

Seguir mi inclinación "natural" podría llevarme a devolver una falta sin mala intención en un partido de futbol con un puñetazo (no lo hago porque conozco las reglas del juego del fútbol y las reglas del juego social, y decido respetarlas), a coger algo que no es mío si me apetece (no lo hago porque entiendo los beneficios del respeto a la propiedad privada) o a la glotonería y la pereza (no lo hago porque conozco sus consecuencias acumulativas sobre mi futuro).

Eppur si muove... En mi caso sí reconozco que el Efecto Coolidge entra en mi modo de deseo, en mi comportamiento sexual y en mis preferencias por una u otra situación o mi propio... desempeño sexual en determinadas fiestas o compañías en que el deseo parece inagotable, en contraste con otras en que parece que nos elude. 

En el escenario experimental original, una rata macho se aparea hasta el agotamiento con varias hembras, hasta que llega un punto en el que esas hembras no consiguen que lo haga de nuevo ni aunque le estimulen de diversas formas. Sólo la entrada de una hembra nueva en la ecuación hace que encuentre las energías para una última bala... (¡No vale enfadarse conmigo o con "los hombres" por una observación experimental en ratas!)

¿En que consistiría este Efecto Coolidge ya algo más "pensado" que el de las ratas no obstante? En que sí, es cierto, en esto de las travesuras con poca ropa, que una mujer (soy heterosexual, así que una mujer es en mi caso) sea una nueva amistad, le da un plus de interés. Puede ser efímero, puede morir por poca cosa, pero está ahí en cualquier caso, y su peso se deja notar tanto en las conversaciones de whatsapp como en las miradas en un local o los km que uno está dispuesto a recorrer para una cena. 

Puedes ser consciente de ello y mitigarlo o sacarlo de la ecuación, puedes valorar otros mil factores diferentes que apaguen su influencia, pero Coolidge está siempre ahí acechando, nos guste o no.

Uno de mis podcasts favoritos es "Cautionary Tales", de Tim Harford. 

https://timharford.com/articles/cautionarytales/

En un episodio concreto y reciente, Tim comienza a contar la historia de Claude Shannon (no encaja bien aquí, pero escuchadlo... es un genio fascinante) con la moraleja de los peligros de no mantener un propósito bien enfocado en nuestros esfuerzos... para acabarlo con una reflexión que no es nueva pero que resume muy bien sobre los recuerdos, la experiencia comprimida y el paso del tiempo. Shannon es el padre de la teoría de la información moderna, y el que estableció el marco matemático y conceptual sobre cómo la información se describe, almacena, transmite y comunica. Si sabes lo que es un bit, agradéceselo a Shannon.

https://timharford.com/2021/05/cautionary-tales-fritterin-away-genius/

"One of the intriguing ideas in Shannons mathematical theory of communication is that the message can be compressed to the exact measure that it is predictable [] The same is true of the way we remember our lives. A life that's too predictable creates few memories; life in lockdown was thin and forgettable. If you want a full life, keep searching new experiences"

¿Qué tiene esto que ver con nosotros?

Bueno, la compresión de un mensaje puede ser mayor o menor cuanto más previsible sea el mensaje en si mismo. Si el mensaje permanece casi inalterado durante mucho tiempo, sólo necesitamos describir sus pequeños cambios. Si da grandes saltos, necesitamos mucho más esfuerzo para reflejar esa novedad.

Esto lo hemos experimentado todos en nuestra vida cotidiana. ¿No? Sí. Por ejemplo, cuando en una película una escena es muy estable, la definición es fantástica. En cuanto empieza la batalla y hay cientos de actores repartiendo estopa por la pantalla, es fácil ver pequeños cuadrados que hacen la imagen algo borrosa y que representan la imposibilidad de representarla con la misma fidelidad por el algoritmo de compresión. O se aumentan mucho los datos, o se pierde detalle, no hay otra opción.

Pero no sólo nos pasa al ver Netflix. 

Viajar es esto. Probar otra cocina es esto. Escuchar un género musical con el que no estás familiarizado o leer una novela sorprendente, es esto. Tres días en Roma parecen el equivalente a tres semanas en casa en nuestra memoria porque los estímulos tan diferentes llenan cada día haciendo que sea difícil aglutinarlos en un sólo recuerdo continuo; se sazonan de momentos, de imágenes, de eventos, y resultan mucho más ricos por ello, con lo que el tiempo parece haberse alterado.

Sospecho que mi inclinación a dejarme llevar en ocasiones por el Efecto Coolidge también es esto; son las ganas de viajar y sentirse un poco nómada, la tentación de ver una cueva y entrar a ver hasta dónde llega, la emoción de no poder parar de leer hasta decubrir cual de los desenlaces imaginados ha elegido el autor del libro... y en este caso la de los cuerpos no explorados, las fantasías no desveladas, esos movimientos "Out of Book" que hacen la vida un poquito más picante. Son las variaciones Goldberg de las que hablaba ya en otra antigua entrada.

Nos dice Tim:

"One of the intriguing ideas in Shannon's mathematical theory of communication is that the message can be compressed to the exact measure that it is predictable [] The same is true of the way we remember our lives. A life that's too predictable creates few memories; life in lockdown was thin and forgettable. If you want a full life, keep searching for new experiences"

Y a mi, buscando otras experiencias, me vienen a la mente otros dos libros que recomendar, y se me hace curioso pero extrañamente apropiado que en una entrada sobre ratas que no paran de buscar echar un polvete nos aparezcan Shannon, Hofstaedter y los algoritmos de la vida... porque se trata de la diversidad de los intereses y de desafiar la compresión de nuestra experiencia, ¿no es eso?

Esto no significa que nuestro único propósito sea la novedad. Somos mucho más complejos. Muchos esquiadores dicen que el mejor momento del día es quitarse las botas. Muchos viajeros hablan de las delicias de volver a casa. Muchas parejas swinger te dirán que lo mejor después de un finde de locura es despertarte el lunes en tu cama, en tu casa, con tu pareja y tus rutinas y poder vivir tu vida cotidiana con una sonrisa y ninguna herida.

En "Algorithms to Live By" se describe también este esquema matemático. El equilibrio entre exploración y confort va cambiando a lo largo de la vida, y por supuesto de una persona a otra. A veces quieres ir a tu restaurante favorito y pedir "lo de siempre", a veces quieres probar el nuevo que ha abierto en la playa, aunque el estilo no es el que más te va y ves probable que cuando llegues a casa te hagas un sandwich para compensar el platito de cocido deconstruido por el que has pagado 60 euros.. No hay una sola respuesta, nadie "tiene razón" y ni siquiera uno hace siempre las cosas de la misma manera. 

https://algorithmstoliveby.com/

Nadie dice que vale todo. Hay que tener en cuenta a tu pareja, a la persona que acaba de despertar tu interés, tus acuerdos previos, los posibles inconvenientes y sensaciones propias y ajenas que derivan de dejarnos llevar (y es que es distinto "dejarse llevar" como decisión consciente de seguir un impulso que "ser arrastrado", como imposibilidad de resistirse a él).


Jamás diré que este fuego nunca quema o que escuchar determinados instintos no entraña ciertos peligros. Recorrer los caminos a los que lleva cruzar el cuarto muro es una aventura entre otras cosas precisamente porque también arriesgamos algo de nosotros en el proceso. Instintivamente pensamos que lo conocido es seguro (incluso "lo malo conocido") y que nada nos ocurrirá si no nos salimos del camino. Olvidamos entonces que inevitablemente nos salimos, y que a veces el dolor más intenso es el del arrepentimiento de las vidas que no viví y las veces que no arriesgué, más que el de lo que perdí cuando fui fiel a mí mismo.

Resulta al fin que "Coolidge para humanos" deja de ser sólo una derivada de las estrategias de los machos para pasar sus genes a la prole para ser una faceta más de cómo elegimos vivir y experimentar el equilibrio entre nuestros deseo de estabilidad, confort y seguridad, y nuestro deseo de aventura, incertidumbre y de una vida que desafíe a la compresión y a la posibilidad de ser descrita en pocas líneas....

Por esto, al hablar del efecto Coolidge aquí, no animo a nadie o justifico nada. Tan sólo quiero reflexionar sobre mis por qués y que el lector, si en algo nos parecemos, se sepa acompañado. No debes tener "más nuevas experiencias" por conocer esto, ni debes dejar de reconocer la belleza del rostro familiar, del sabor favorito, de tener "tu mesa" en el bar de abajo... 

Yo diría vive, mezcla, explora en la medida que quieras, pero al menos si tienes las pulsiones que yo.. acompañame en lo que un griego supo ya escribir en piedra en Delfos: Nosce te ipsum (en latín, claro), conócete a tí mismo, quizá es el único camino.


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(Lo que sigue es una reflexión para quien quiera explorar mis locuras, y algo que no debe leer quien no quiera que le duela la cabeza intentando imaginar de qué está hecha la realidad en un post del blog en que menos se lo podría esperar. Leáse bajo su propia responsabilidad.)

https://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%B6del,_Escher,_Bach:_un_Eterno_y_Gr%C3%A1cil_Bucle

En Godel, Escher, Bach, uno de los libros que nunca acabo pero nunca poso, se describe de forma hermosa la perplejidad del Zen relacionada con la "renormalización de las partículas subatómicas". No nos asustemos, tiremos sólo de imaginación:

Las partículas subatómicas, digamos, el fotón, existen a la vez en muchos estados diferentes. Esto es inexplicable para nuestro sentido común, pero es innegable para nuestros experimentos. Es más, en cualquier momento, se transforman en cualquier otra cosa; sabemos que un fotón puede transformarse en un electrón y un positrón, que inmediatamente se aniquilan y vuelves a tener un fotón. Parece que nada ha ocurrido, pero no: en los cálculos que hagamos sobre el comportamiento del fotón, tendremos que tener en cuenta el tiempo que previsiblemente ha pasado en forma de "positrón-electrón" para conseguir mayor exactitud. 

Pero resulta que ese electrón ha podido al mismo tiempo transformarse. Y también sus partículas "hijas", hasta el infinito. Nosotros elegimos el nivel de detalle con que queremos mirar y conocer la realidad, y en qué punto deja de tener importancia ir un nivel más allá, pero los niveles existen hasta el infinito y están a nuestro alcance.

Vivir es esto, pensar es esto, y todos los niveles son reales. Elige tu camino y nunca olvides que ninguno, nunca, puede ser "el camino".

Y ahora disfruta de algunos diagramas de Feynmann, que los hay hasta con forma de pingüino. Si eres como yo... compra el libro, y comentamos. Que no sólo de muro vive el hombre.. ;)







 

 

sábado, 15 de mayo de 2021

Mis amigos...


La amistad es un concepto difícil de definir. 

Como decía la famosa cita sobre la pornografía, no sé decir lo que es, pero la reconozco cuando la veo.

No cabe duda de que llamamos amigos a muchas personas diferentes. De hecho, a menudo nos vemos inclinados a ponerle a esa amistad apellidos, y hablamos de un buen amigo, de un amigo íntimo, de un amigo de la infancia, de un amigo del trabajo, un "colega del gym"... Intuitivamente sabemos que decir desde cuándo nos conocemos, cómo nos hemos conocido, qué hacemos juntos o con qué frecuencia nos vemos aporta información sobre algo que de lo contrario es muy indeterminado.

¿Tipos de amigos? Tienta decir que tantos como amigos en sí.

Esta el amiguete con el que quedas a hacer algo divertido; unas partidas en la consola, una pachanga, salir a correr por la playa... Con el que sólo hablas de cosas banales, ni siquiera tienes claro si ahora mismo tiene pareja, o de la edad de sus hijos, o a qué se dedica exactamente, pero le tienes cariño y os lo pasáis bien siempre que os veis aunque no os conozcáis mucho.

Esta el amigo del trabajo, que sabes que te guarda las espaldas y te echa un cable cuando puede, con el que te ríes en las guardias y en quien confías para comentar algunas dudas o aspiraciones, pero al que se te haría raro proponer quedar a comer un día.

Hay un colega del gimnasio al que sólo ves allí de casualidad, cuando coinciden los horarios, pero si está siempre uno de los dos se acerca, ayuda con la barra, y acabáis cambiando un poco la rutina para darle juntos y animaros. Se le ve buen tío y da un poco de vergüenza volverle a preguntar cómo se llama pero un día de estos lo cazas y a ver si ya no se te olvida más.

Éste último tiene el yang de su ying en otro con el que quedas los viernes o los sábados, vais a cenar o tomar una copa, os contáis de todo, ese día os dais abrazos y luego tres semanas después le vuelves a ver, te dice que ha estado ingresado por una apendicitis, y ni te extraña no haberte enterado.

Hay otro de cafés, de pascuas a ramos, pero que escucha de tí cosas que casi nunca dices en voz alta. Por lo que sea no compartís muchas aficiones, pero sí pensamientos e inquietudes, y sois el uno para el otro una buena caja de resonancia para rebotar ideas y preocupaciones. Es terapéutico y agotador al mismo tiempo, porque ya te conoce bien, ve a través de tus disfraces, y estar desnudo mucho tiempo siempre acaba dando frío, así que os vais dosificando.

Hay un colega que sólo te va a llamar para que vayas a su boda. Desde ahí, igual no le ves hasta la comunión del nene o la boda de su propia hija, pero no se olvida de avisarte, y a ti tampoco se te va a pasar contar con él para tu fiestón de 40 cumpleaños.. ¿Quién sabe por qué? Ese es el lugar que ocupa en tu vida.

Aunque duela decirlo, hay amigos que ponen más de su parte; que escriben, que llaman, que organizan, y a veces te apuntas y a veces no, pero siempre cuentan contigo aunque los dos sentís que la reciprocidad no es del todo equivalente... O somos nosotros los que estamos al otro lado de la barrera. 

Hay algunas personas que conoces en un viaje o una situación concreta, con fecha de caducidad... a quien sabes acercarte inmediatamente en pocos minutos y de forma instintiva, con quien compartes unos días de tremenda cercanía, y de quienes te despides expresando muy buenas intenciones de permanecer en contacto, sabiendo ambos que no será así... Y de alguna forma respetando que ese carácter efímero es un valor de lo que habéis compartido, y no un defecto.

Está por fin (son todos los que están pero no están todos los que son) ese amigo con el que compartiste una vez casi cada hora del día... ahora vive lejos, tiene sus cosas y habláis una vez al año pero que si un día te llama y te dice que está pasando un mal momento y te necesita, sabe que te montas en un coche y te plantas donde sea, sin hacer más preguntas que "¿llevo cervezas o ginebra? Va, mira, llevo las dos y ya vemos qué pedir de cena".

He usado intencionadamente "amigO" o simplemente "persona" porque sabemos de sobra que si dices amigA, la interpretación cambia, ¿verdad? Relea usted si quiere todo lo de arriba sabiendo que soy un hombre heterosexual y a ver qué le salta a la cabeza de primeras.

Creo que parte de mi deriva hacia explorar el poliamor surge del rechazo que me produce la idea, muy extendida entre algunos, de que la amistad entre hombres y mujeres es difícil o imposible, porque o bien se mezcla con la atracción sexual que uno o ambos experimenten, o bien no puede tener naturaleza propia. (Otros factores de esta deriva pueden ser el Efecto Coolidge, que tendrá su propia entrada, y por supuesto una reflexión sincera sobre el origen de los celos o el instinto monógamo, al menos en mí mismo y sospecho que en muchos de nosotros, que algún día abordaré también).

Así, o bien hay amistad porque "se quiere algo más", o bien hay amistad porque "no, es que ella es como un colega", pero parece haber quien no concibe que haya una amistad propiamente dicha, porque al entrar el factor atracción en la mezcla, o existe y prevalece, o no existe y hay algo que se echa en falta.

El "es que no podemos tener nada porque yo te veo como un amigo", la tensión sexual no resuelta, o las relaciones de "amistad" en la que uno de los dos muestra un interés persistente de origen romántico y el otro deja que se camufle tras una actitud amistosa que le beneficia por diversas razones, son parte del drama de corte juvenil que todos nosotros hemos vivido cuando estábamos aprendiendo a manejar nuestras hormonas, nuestros deseos y nuestras relaciones con las personas que los protagonizan (drama y tropiezos que algunos nunca superan).

Conozco por supuesto ese concepto de "amigos con derecho a roce", "follamigos" o cómo se quiera dar en llamarle, y en cierta forma lo celebro, aunque no sé si no se ve a menudo también como la antesala de otra cosa o como una forma imperfecta y a medio acontecer que se acabó quedando en nada.

Yo en cambio creo que tengo amigas (¡y parejas amigas, rizando el rizo, donde con ellas si hay un componente sexual pero con ellos no y sin embargo hay amistad con ambos!) que lo son con todas las letras, y con las que puede o no haber sexo. Esto es, la amistad que nos une ni se basa en el sexo ni se ve manchada por él cuando nos apetece tenerlo y dura y crece por sí misma, con periodos en los que nos buscamos sin ropa y periodos en los que hablamos de qué tal llevas el confinamiento o nos mandamos memes de tonterías.

Y no es que yo sea especial o mejor que nadie en esto de relacionarme... Tan sólo precisa un cambio de perspectiva. En realidad, cuando lo consigues, es más fácil que el que tenemos por habitual y desactiva muchos de los problemas de relacionarse con el sexo opuesto (en mi caso el sexo opuesto es el objeto de deseo)... 

Me resultaría interesante por ejemplo que un día un hombre o una mujer homosexual nos hable aquí de la amistad y la atracción con hombres y mujeres. Es fácil sospechar que será este mismo fenómeno el que hace que todos podamos observar que muchos hombres gays tienen multitud de amigas o en su caso amigos hetero, pero ciertas dificultades para relacionarse con amigos gays, por ejemplo. 

Cabría pensar que es más fácil para dos hombres heterosexuales ser amigos porque es más común que sean más parecidos y compartan ciertos intereses, pero este ejemplo rompe esa simetría y, siendo a priori más sencillo que tengan intereses comunes dos personas homosexuales del mismo género, parece que la posibilidad de que exista o no atracción sexual es la que rompe la baraja.

(Soy consciente de que estoy poniendo ejemplos típicos y hay infinidad de gente que se sale de la norma... ¡Menos mal! Pero todos sabemos cuál es el ejemplo por algo: es de hecho muy frecuente y por tanto una heurística útil).

Este cambio de perspectiva es lo que considero que entronca con las inquietudes poliamorosas. Poliamor para mi no significa querer a muchas personas de la misma manera, o "tener varias parejas" como leo por ahí, o "estar con mucha gente es como si no estuvieras con ninguna". 





Y aunque hemos dicho en otra entrada que "everything is about sex", no lo tomemos al pie de la letra. Para mi estas inquietudes derivan del hecho de que precisamente no todo es sexo y de que de un encuentro en principio sexual como los que he tenido en estos años, han surgido relaciones especiales, personas importantes en mi vida a las que me he podido encontrar en una cama igual que pude encontrármelas en el bar de la facultad pero que han venido para quedarse. Hombres y mujeres muy importantes para mí, que espero que sepan que son mucho más que el deseo de su cuerpo. 

Por alusiones y por dejarlo muy claro: creo firmemente que puede existir la amistad entre hombres y mujeres (heterosexuales, se entiende). Y creo que además al margen de si se atraen o no. Tanto es así que considero que tengo amigas que me atraen y con las que he follado pero ya no, o de cuando en cuando, amigas que me atraen con las que no he follado, amigas que no me atraen y sin embargo son importantes para mí, y todo el abanico que se le pueda a alguien ocurrir, y que mi capacidad de separar sexo y sentimientos de corte "romántico" tiene en este caso un efecto positivo: puedo concebir esa amistad sin que se defina a partir de los cajones "¿hemos tenido sexo?" o "¿tendría sexo con ella si pudiera?". En este caso, la incapacidad de separar una cosa de la otra, hace a menudo que "salga perdiendo" la amistad, al ser el sexo tan poderoso, y así, perdemos todos. 
 
Es cierto, no obstante, que cuando uno tiene estas inquietudes, suponen una línea roja con determinadas amistades y eso limita la intimidad. Alguien en los comentarios (en otro foro) hacía la distinción entre sus "amigotes", de cervezas, del trabajo, de barbacoas, pero no de noches locas y desconocedores de su faceta fetichista, y sus "amigos", con los que además de hacer una barbacoa se puede sincerar sobre dónde fue el sábado por la noche o la ilusión por su próxima fiesta BDSM en Cap o el gangbang que está organizando en un local. 
 
Es imposible compartir todos tus intereses con alguien, claro. No cualquiera va a querer hablar conmigo y saltar con el mismo interés entre videojuegos, AI, medicina, juguetitos de domótica o el último libro de Richard Dawkins. Esto está entendido, pero es cierto que por desgracia si yo le hablo a alguien de Dawkins y no le interesa simplemente echa un bostezo, pero si le hablo de una fiesta liberal en la que estuve la semana pasada, como mínimo se queda ojiplático y a lo peor acabo con una etiqueta no deseada y cambia su consideración sobre quién soy o la confianza que merezco. Así que sí, hay amigos a los que puedes contarles todo... y amigos a los que tienes que ocultarles por omisión o con mentirijillas una aparte de tu vida, y eso tiene un precio innegable a pagar en cercanía.

Si queremos hacer el análisis gráfico de la imagen anterior, podría decirse que he ido derivando desde ese "Open Relationships" al "Poliamory" porque la propia vida me ha llevado a ver que en mis relaciones con otras personas la amistad es la base y el sexo es un color más que viene y va pero al que no concedo el poder de definir o poner etiquetas absolutas... Incluso el sexo puede ser lo primero, o en ocasiones lo único, pero me niego a concederle el privilegio de ser siempre lo principal.


Yo no podía evitar pensar al oírle que la familia es como la amistad (¡o el porno!)... difícil de definir y fácil de identificar cuando la ves. Y que si uno desarma al sexo de esa fuerza totalizadora que emerge de esa moral que en ocasiones nos castiga y que se esfuerza en limitar el disfrute del propio cuerpo y culpabilizar el deseo, y que desde luego no es la mía, la amistad es como el amor. 

Léase de nuevo desde el principio esta entrada, con esto en mente, y sabrás, querido lector, por qué, desechada la pareja como un concepto de celosa exclusividad sobre el otro y renuncia al propio deseo y rechazado el sexo como un elemento totalizador que somete necesariamente al resto de lo que alguien nos hace sentir, no puede uno sino ver que familia, amor y amistad son sólo sabores del mismo caldo, donde el sexo puede ser la sal que amplifica el sabor si está en su justa medida, pero que no cambia el plato, y declararse poliamoroso sin pena ni remedio.

viernes, 2 de abril de 2021

Sexo sin Amor // Amor sin Sexo

- ¿Juan?. Ay, no sé. Es atento, nos reímos mucho, nos llevamos bien, y hemos vivido tantas cosas juntos... Pero tía, creo que ya no le quiero. Y el caso es que Raúl pasa mucho de mí y a veces no contesta en tres días o me da malas contestaciones, pero es que le veo y me derrito... Creo que me estoy enamorando.

(En cualquier banco de un parque, entre dos amigas cualquiera.) 

(Aprovechémonos ahora de una historia de crecimiento cualquiera, que a muchos sonará familiar...) A nadie sorprenderá encontrarse en este blog una defensa del sexo sin amor. 

 Si una o dos generaciones atrás fue menos frecuente (y no lo sé, quizá simplemente fue más difícil y por tanto mejor ocultado, pero si los "dos caballos" hablaran, ¡qué historias no contarían!) hoy lo raro sería encontrar quien se espante ante las nociones de un polvo de una noche y si te he visto no me acuerdo, los amigos con derecho a roce, o adolescentes que se enrollan en la panda de amigos y con un miedo a la responsablidad que no le tienen a las ETS lo definen con un: "¡pero no somos nada, ehhhh!". 

 A menudo, sobre todo con la inexperiencia, podemos confundir o ver en nuestros amigos la confusión de que el deseo se interprete como "amor". Quién no le ha dicho a un buen amigo, cegado de más: "lo mejor que puede pasar es que echéis un polvo, a ver si se te pasa". 

En la adolescencia, falto de experiencia, ante el objeto de deseo las hormonas nos golpean, la adrenalina se dispara, y se ve uno tan fuera de sí que se cree arrollado por una pasión incomprensible, nunca antes vista por persona viva o muerta, que ni Rilke supo entender y a la que Bécquer no llega a hacer justicia con su "Rayo de Luna". 

 Luego a uno le enseña el tiempo a separar aquellas personas con las que tiene experiencias de las que uno sale pensando "espero que no le parezca mal si me voy a dormir a mi casa, voy a dejarlo caer con tacto" de las personas con las que piensa "¿le gustará la idea de irnos juntos a Cádiz este verano o se va a espantar? Voy a dejarlo caer con tacto"... 
Y de forma natural, según lo que vive, lo que lee, lo que el cine dice y lo que le rodea, llega a la sana conclusión de que existe el sexo sin amor y que si uno lo practica con respeto, es una maravilla para ambas partes (¡o para la multitud de las partes, según el gusto y la oportunidad!). 

La idea cala, y el adulto funcional medio disfruta según su inclinación del sexo que le va, sin necesidad de teñirlo de otra cosa cuando no lo sea. ¡Sorpresa! Es la primera frase referida a nuestro pobre Juan la que a mí ahora mismo me revuelve. 

Y las tengo peores, seguro, lector, que has oído alguna parecida: 

 - ¿Esa? Esa es la madre de mi hijo. (¿Hace falta que os diga el tono?). 

 - Creí que nos queríamos mucho, pero luego se enfrió la relación. Ahora busco a mi amor verdadero. 

 - Nos queremos mucho, pero en la cama no nos entendemos. Me da pena por los niños, pero creo que lo vamos a dejar. 

 - Aquella noche me tomé seis copas, acabamos en la cama, y creo que me va a costar el divorcio. Como se le puede hacer esto a alguien a quien quieres tanto... Es lo peor que he hecho en mi vida. 

  ¿Vosotros le veis a todo esto algún problema? 

  Dejemos una cosa clara antes de seguir: en el cuarto muro no se hace apología de ningún tipo de vida. Si la cosa te funciona, como dice la obra de teatro, a por ello. Si tu relación es como el Diario de Noah, lo que más os gusta es escucharos mutuamente al final del día, os perseguís por la casa locos de deseo desde que os conocisteis hace 7 años y no sentís el más mínimo deseo de otra piel, ni confeso ni oculto, ¡gózalo! no te diré que las uvas no están maduras; sólo puedo felicitarte y reconocer que has encontrado una aguja en un pajar y conseguido eludir los mil meandros que acechan para convertir el normal fluir de una relación de pareja en aguas estancadas... Sin embargo a lo mejor resuena en tí esa otra parte. 

El pensamiento íntimo de que cabe el Amor sin Sexo. O con poco sexo, o con otro sexo, o con sexo con otros, o con un sexo que nadie más que los implicados llamaría sexo porque les queda ajeno y no somos nadie sin nuestras etiquetas.  De que no amas menos si deseas diferente. No pasa nada si lo que te pone es mirar a tu pareja mientras se peina y no que te empotre contra el cabecero. No hay que pedir perdón si tras veinte años de convivencia feliz con una mujer te das cuenta de que deseas a algunos hombres...

En fin, de que nos hemos obligado entre todos, o unos a otros (es lo mismo en realidad) a un estándar casi imposible en que tu pareja ha de ser al mismo tiempo la persona que te haga sentir en casa y te sorprenda a cada paso, quien comparta tus aficiones pero te descubra nuevas inquietudes, quien te desee rabiosamente y respete con celo tus días grises, alguien de quien lo sabes todo pero que tiene ese toque misterioso que causa tu locura... 

Esa persona que entiende que quieras salir con tus amigos pero se pasa la tarde del sábado viéndote jugar al fifa, que se arregla todos los días como si fuera de fiesta pero está preciosa cualquier lunes muerta de sueño y con la cara lavada, que se las arregla por sí misma para todo pero rebosa ternura y comprensión cuando no estáis de acuerdo en algo. 

A mí, personalmente, este mito romántico me parece una suerte de quimera mitológica, no sólo irreal sino irrealizable, y la verdad no sé si me da más terror o pereza plantearme que exista realmente alguien así, pero desde luego no me gustaría pasar mi vida a su lado y soy de los que ven belleza a la vida también en su finitud, sus imperfecciones y las elecciones a las que nos obliga... Y apostaría a que no soy el único. 

Tiramos piedras contra nuestro propio tejado pidiéndole demasiado al amor, de una vez, todo mezclado, con fuerza arrolladora para hoy y siempre, para negarle su existencia cuando el amor se nos presenta, como todo en esta vida, en mil formas más complejas cuanto más de cerca se mira, resistiendose a nuestras categorías y la dictadura de nuestras expectativas. 

Conocemos el amor a los hermanos y a los nietos. El amor a los amigos, al trabajo bien hecho, a tus mascotas, la naturaleza, a los libros e incluso a la melancolía. Conocemos el amor a un momento pasado o a una persona que ya no está... el de los abuelos, el de un ideal o una canción. Conocemos en muchas pasiones que duran una vida y otras que quedan en forma de sonrisa en el recuerdo...

Me produce por eso una perplejidad tremenda que no sepamos conocer en el ámbito de la pareja el amor separado del sexo, o de alguna forma limitado en el tiempo y el espacio. Es ya malo de por sí confundir las categorías, lo que "es" con lo que quisiéramos que sea, por lo que nos limita en entender el mundo.

Pero es que no es en este caso una cuestión académica, si no que sirve para que nos dediquemos a autoinflingirnos tremendos sufrimientos. 

Donde uno dice en un cierto contexto "Ella es la madre de mi hijo", todos deberían entender "Puede que ya no vivamos juntos pero es una de las personas más importantes de mi vida, y con quien comparto la profunda responsabilidad de ser padre. ¡Nada menos!".

Donde dice: "ahora busco el amor verdadero", debería decir "tuve la fortuna de compartir una historia con esa persona que tuvo un final, como casi todo.. Y sólo puedo desear tener de nuevo la misma suerte". 

Donde dice: "me da pena por los niños pero lo vamos a dejar", debería decir "los niños están felices, nosotros también, y la verdad... no es perfecto, pero es fantástico!". 

Donde dice: "es lo peor que he hecho en mi vida", podría y debería decir "eso sí, el polvo estuvo genial pero cuando llegué a casa y se lo pude contar a mi mujer estuvo mejor todavía... aunque el sábado que viene me tocan a mi los niños porque va a salir ella... XD". 

Donde la inercia nos lleva a pensar que si el sexo difiere, cambia, disminuye o es compartido con terceros, no hay amor, la pregunta que quizá conviene hacernos es, ¿qué hay de malo en ver el sexo y el amor como realidades relacionadas pero no dependientes, de forma que juntos son fantásticos, pero también por separado pueden ser afirmación de libertad y de generosidad con otros y con nosotros mismos? 

Esta, ya se ve, es quizá la entrada más personal que he escrito; cualquier lector del blog sabe de mis experiencias swinger, de mis relatos, de mis encuentros y de mis.. amistades...

Así que ¿por qué no ir un paso más allá y confesarme del todo?

Me confieso un hombre blanco cis heteronormativo. (No "el" hombre blanco hetero, con el que discrepo en muchos temas). Esto me deja fuera de parte de la conversación de estos tiempos sobre el género fluido, las distintas formas de deseo, la lucha LGBTQI+ o las intimidades de la perspectiva de género, con quienes no obstante me encuentro en deuda porque muchas de sus luchas acabarán por ser las mías. 

Me confieso también "queer" (por raro) a mí manera. Amante del BDSM, mosca cojonera en general con las normas que no entiendo ni comparto, polisexual, con una voracidad un tanto insaciable por el formato trío y el sexo en grupo y mi ya muy traída y llevada aquí fantasía de la desconocida, y presa fácil del Efecto Coolidge (¡Premio! ¡otra entrada!). 

De Sabina me llegan muchas letras pero me retrata aquella muy descarnada frase de "y sin embargo un rato, cada día, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera". O aquella de "sabes mejor que yo que hasta los huesos solo calan los besos que no has dado, los labios del pecado"... 

Me confieso incapaz del amor de las películas que lo ocupa absolutamente todo. No sé si existe en otros, pero no existe en mí. Mi mente sólo deja de molestarme instalada en la multitarea, mis intereses son variopintos y cambiantes, mi profesión ha sido algo que he puesto patas arriba cada X años y mi lista de lecturas sería difícil de explicar si se le busca algún tipo de hilo conductor. 
Y esto, en conjunción con lo anterior, obviamente me ha deparado dolores de cabeza y disgustos, y conversaciones, y dudas, y luchas internas. 

Me confieso capaz y fiel a otro amor que nace del cuidado y la responsabilidad. De aceptar lo que soy para otros y no fallar en lo que prometo. De acompañar a mi pareja, a mi familia, a mis amigos y colegas en sus inquietudes y anhelos en lo que esté en mi mano, sin decirles a dónde les deben llevar, y dejando que cometan sus propios "errores", (que pueden no ser tales para ellos) y sabiendo que nadie aprende en piel ajena.

Me confieso entregado por completo a la tarea de acompañar a mis hijas a lo largo de toda su vida, en todo, como la mayor responsabilidad que puedo concebir y mientras me quieran a su lado. 

Me confieso por último devoto de la fé en que al amor no se le dice la forma que debe tomar, si no que se debe escuchar y ver y aprender de lo que la vida te va trayendo, sin intentar meterlo en una caja concreta que no sea la de aquello que te funciona a tí y a la gente que te rodea y a la que quieres. 
De que no se limita necesariamente a una persona, un momento de la vida ni a tomar una forma predeterminada, y que si tienes los ojos abiertos, puedes verlo en todas partes, pequeño y grande, esperando a que lo aceptes sin compararlo con otro Amor abusón e intimidante que todo lo puede de boquilla y luego nunca echa un cable cuando se le echa en falta.

.................................

 Me ha quedado la entrada grande, o pequeña, según se mire, porque llego a la conclusión de que decir que existe el amor sin sexo, es como decir que lo hay sin mermelada. 

Trasciende al sexo en tantas formas (dicho por alguien tan sumamente sexual.. pero es que el sexo tampoco es sexo si no poder y juego, como ya sabemos), que no pertenecen a la misma categoría. 

Si tienes claras tus definiciones, y coinciden con las mías, la afirmación se parece a la de quien nos dice que no todas las frutas son manzanas... Podemos atisbar por qué lo dice, pero en cuanto lo analizamos un poco, nos damos cuenta de que es algo que sabíamos ya desde el principio.

COROLARIO.

El sexo no tiene al amor como condición necesaria, ni al revés. 

Si algo funciona para los implicados, aquí y ahora, no te compliques y disfrútalo. Nada es como "debe ser", esas categorías sólo traen frustración; ya es difícil conectar con alguien como para imponerte requisitos y complicar aún más algo de por sí ya complicado.

martes, 19 de enero de 2021

The Big Bang Theory

¿Se titulará así por eso? El mundo gira, y lo hace alrededor de ti y de los que te quieren...
¿Se titulará así por eso? El mundo gira, y lo hace alrededor de ti y de los que te quieren...



Eres el centro del universo.

No sé bien de dónde ha salido el impulso, pero me he encontrado más de treinta borradores a medio escribir y hay algo en una tarea inacabada que es difícil de resistir para nuestros impulsos TOC; o no?

Esta entrada además es una conversación que se me da a menudo, o a lo mejor es que se la suelto a todo el que se deja, como queráis. Hoy toca tenerla conmigo mismo, para no bajar la guardia.

Soy un tío racional... Sé que se me nota. De todo saco el enfoque científico, el dato experimental, la explicación reflexiva y que intenta abarcar tanto el caso general como el particular; así que disfruto estableciendo relaciones entre mis aficiones y mis lecturas y lo que observo a mi alrededor, en este caso en relación con el enfoque liberal de las relaciones humanas.

Y es que hay una realidad cósmica que nos dice que la Tierra, este punto azul pálido en el que vivimos, no es nada especial.. es sólo uno mas entre innumerables planetas similares, formando parte de sistemas que se parecen mucho al de nuestro Sol, aunque algunos de ellos estén a miles de millones de años luz de aquí.. (ahora mismo pensamos que la edad del universo (y por tanto la distancia más lejana de la que nos puede llegar información) está en el entorno de los 13.7 miles de millones ("billions"));

Al mismo tiempo, resulta que es el centro del universo. En un sentido muy real, aunque no en el que quisieran las religiones de uno u otro signo.

Y de ese "punto azul pálido" que a la vez es una roca no muy especial y la protagonista del Todo y de la existencia humana, con mayúsculas, el centro eres tú.

No se trata de una consigna para millenials con problemas de autoestima, es simplemente la constatación de que, por definición, uno sólo conoce lo que le llega a tocar de alguna manera la existencia o el entendimiento, y esa esfera de acción y comprensión tiene su centro en el propio ombligo. 

Así, no es difícil de entender que las gafas de nuestra experiencia, de la gente a la que tratamos y las vivencias que nos cuentan y de los eventos vitales propios que para el mundo son anécdotas y para nosotros son el mundo, son las que tiñen todo lo que vemos.

De tal forma que yo sólo conozco realmente "mi mundo", pero debo tener cuidado de no confundir eso con "el mundo", y para ello me vacuna el leer, escuchar, preguntar e insistir en ser consciente de "los mundos", múltiples y diversos, en ocasiones casi incomprensibles en el sentido de que yo no podría verme viviendo a gusto en ellos, pero en cualquier caso tan reales o ficticios como el que yo me he construido.

Enlazando con el principio... Sólo quería hoy volver sobre el valor que tiene estar permanentemente atento a la diferencia entre hechos y opiniones, y entre juicios a medio formar para salir del paso e ideas que atesorar y defender.

Hace ya años que me esfuerzo por mantener esta idea viva en mi juicio de lo que veo en mí y en otros, como se refleja por ejemplo en estas otras entradas:

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/09/matroshkas-liberales.html

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/10/falsa-dicotomia-falso-espectro.html

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/07/los-limites-de-la-imaginacion-los.html

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/02/la-falacia-de-lo-natural.html

De ahí que quiera hoy, porque sí, insistir en ella y por qué no, si alguien aún se topa con estas letras, preguntaros, ¿qué parte hay de vuestro mundo que creéis que a otros normalmente les cuesta entender pero podría enriquecer su existencia?

Enlazo así con mi siguiente post, que lleva unos meses pululando por salir de mi cabeza... "Sexo sin Amor / Amor sin sexo"... Y de él volveré aquí, para seguir después de escribirlo. Porque puedo y soy el centro de todo, ¿no es eso?

sábado, 21 de septiembre de 2019

DISC Theory 1 / ?

En estos días me he topado con una película sorprendente, "Professor Marston and the Wonder Women". Sorprendente por lo inesperado de la historia y por la forma en que pareció aparecer en Netflix de la nada, más que nada. 

No es tampoco una película revolucionaria ni al recomendarla digo que esté de acuerdo con todo el enfoque, pero... ¿acaso alguna pelicula, libro o idea superan semejante estándar? El caso es que recomiendo a todo el que lea este blog que la vea, ¡intuyo que algo os dirá!. Y si inspira debate, para 
eso están el correo o los comentarios.

Una nota curiosa es la teoría subyacente que está desarrollando uno de los protagonistas. El profesor Marston del título que en realidad es más bien un espectador de los acontecimientos, y como mucho un analista de los mismos que intenta facilitar y lubricar la relación entre las verdaderas protagonistas. 

Expone de forma breve y casi tangencial su "DISC theory" que no conocía pero que tiene la capacidad sintética de las ideas simples pero de calado en nuestra psique. 

DISC se referiría entonces a las cuatro pulsiones principales del ser humano en su relación con otros:

Dominance // Induction // Submission // Compliance

Dominance


O, claro, Dominación // Inducción (o algo así como convencimiento quizá sería más natural a nuestro idioma) // Sumisión // Cumplimiento (o algo así como obediencia, aunque con una nota peculiar de obligatoriedad quizá no del todo voluntaria).

Por claridad y por no meternos en camisa de once varas en las traducciones y las connotaciones que se pierden al hacerlas intentaré mantenerme en lo que yo entiendo que era su intención en el idioma original, aunque el propio asunto de los significados que se añaden o pierden en la traducción no carece de interés.

Induction


Como dato curioso, buscando información sobre DISC theory online se comprueban dos cosas: la primera que parece que esta viva más como una herramienta de coaching y análisis si se quiere un tanto laxo en el mundo de la autoayuda, y la segunda que múltiples fuentes (como esta, por ejemplo) han cambiado Submission por Steadiness (algo así como calma, firmeza, estabilidad), lo cual de nuevo tiene una lectura curiosa en lo que se refiere a la relación entre los conceptos pero parece revelar asimismo la intención de eliminar la sumisión del análisis probablemente por hacerlo menos susceptible de herir determinadas susceptibilidades.

Sigamos, que como es mi costumbre me pierdo por las ramas: no creo que la teoría sea mucho más que una herramienta curiosa para pensar sobre nosotros mismos, un cristal por el que vernos, pero eso mismo ya es bastante. Con ese enfoque en mente, no me he dedicado a estudiar demasiado lo que Marston dijo sobre ella antes de escribir esta entrada (aunque seguramente lo haré en las próximas semanas) sino a reflexionar sobre lo que yo entiendo al analizar el mundo según este paradigma.

Submission


Dominance y Compliance parecen situarse en opuestos no demasiado deseables. Uno obliga, gobierna mediante la fuerza o el miedo, y el otro cumple lo ordenado pero oculta a duras penas que no dudará en aprovechar la oportunidad de eludir la obligación si cree que puede eludir el castigo.

Llevados a la vida diaria, a la educación de los hijos o a la política, parece fácil entender cómo se relacionan con aquellos que creen que solo puede gobernarse a los hombres mediante el miedo, o que se ha de educar bajo la amenaza de castigo, o aceptar las normas establecidas sin disputa por evitar las consecuencias indeseables de desafiarlas.

Compliance


Es difícil pensar que muchos queramos vernos a nosotros mismos como habitantes voluntarios de esos dos polos opuestos, aunque, por supuesto, todos estamos en una u otra de esas posiciones en relación a otros y según el momento y la circunstancia.

Más interesante resulta entonces para mi el análisis de Induction // Submission, y cómo Marston parece indicar que donde las anteriores expresan la resolución violencia de nuestros conflictos interiores y externos, estas otras dos dimensiones, con solo incorporar la libre voluntad a la ecucación esconden los mayores placeres de la psique humana, complementarios y simétricos. 

Insistamos una vez más en la nota distintiva: el cumplimiento sería involuntario, forzado, algo contra lo que luchar y de lo que desprenderse, causante de sufrimiento. La dominación sería violenta y forzosa, se apoyaría en el castigo y la falta de seguridad en los méritos y la justicia del criterio propio, provocando asimismo dolor e incertidumbre... Pero en cambio la sumisión sería libre, voluntaria y placentera, y la inducción sería pacífica y honorable, porque parafraseando lo que parece que Unamuno nunca dijo, "si no vence, al menos convence". Serían, si se hace bien, ámbitos para el placer y las certezas, en los que la mente humana se mueve por inclinación natural...

El por qué esto habría de ser así, o el comentario de los cuatro aspectos, uno a uno, podrían ser objeto de otras entradas, ¿si ustedes gustan?




miércoles, 5 de febrero de 2014

Eppur si muove...

La variedad humana en el taller de Galileo...


Cuenta la historia, probablemente apócrifa, claro, que Galileo pronunció esta palabras entre dientes tras tener que abjurar de la que sabía realidad cósmica: el sol es el centro de nuestro sistema, y una más de innumerables estrellas en la galaxia. Eppur si muove: pese a lo que la Iglesia o la supuesta "justicia" (la minúscula es intencionada) me obliguen a reconocer, la realidad habla por si misma.  Y ya sabéis, se non è vero, è ben trovato!

La visión arcaica y rígida del tribunal no permitía las afirmaciones supuestamente incendiarias de Galileo, ni siquiera ante la incontestable evidencia del movimiento de los astros, la matemática, la física, la observación...

De forma similar, a menudo tenemos los que disfrutamos del "loco amor", como dice mi admirado UHL, que comulgar con ruedas de molino y callarnos ante la afirmación de que este tipo de vida no existe siquiera (yo no digo que sea para todo el mundo, como ya contaba en "Los límites de la imaginación, los límites de la realidad"),  que es "imposible hacer esas cosas si de verdad quieres a tu mujer/marido", que somos "degenerados", "enfermos", y que hay algo inherentemente siniestro en nuestro deseo de compartir estos placeres con nuestra pareja y abrir esporádicamente nuestro dormitorio a los invitados que lo merezcan.

Y sin embargo, se mueve. He pasado este último fin de semana en compañía de una pareja que demuestra a la perfección todo esto; una pareja culta y equilibrada, guapos, divertidos, encantadores ambos, que han actuado como anfitriones exquisitos. Una pareja con una complicidad evidente, con un gran éxito profesional, con una familia estupenda, unos hijos fantásticos, y de lo más "normal", en todos los mejores sentidos que le damos a esa palabra a veces.

Una pareja, en fin, que se quiere, que no tiene ningún problema, ninguna carencia, que no huye de nada. Que se divierten enormemente el uno con el otro, y que tienen la generosidad de entregarse a estos placeres juntos, en lugar de perseguirlos a espaldas de la persona que más merece tu honestidad en el mundo.

Con ellos he pasado, decía, un fin de semana estupendo en el que nos hemos reído mucho, hemos empezado a forjar una amistad, hemos planeado y vivido travesuras, hemos estado de paseo, de comida.. nos la hemos jugado en mitad del temporal para fotografiarnos en una casa abandonada justo sobre las olas, hemos escandalizado en el SPA y probado todas las posturas y variantes posibles del mueble erótico del cuarto...

Me vuelvo con el mejor sabor de boca, dos nuevos amigos, y mi fe restaurada en que sí, se puede. Que no estamos locos los que creemos que podemos romper estas barreras, y que aún hay muchas experiencias y gente estupenda ahí fuera para vivir y conocer, ahora que he vuelto en plenitud de facultades! Y quiero que esta pequeña entrada sea mi agradecimiento y mi reconocimiento hacia ellos, que son en su relación lo que yo quisiera llegar a ser también.

Muchísimas gracias pareja! y animo con el traspiés que acabáis de tener.. nos vemos pronto, espero.. siempre nos quedará el Orgullo! :)


viernes, 1 de noviembre de 2013

Mar en calma no forja marineros...



Como ya sabéis los que leéis habitualmente mis entradas menos traviesas y más reflexivas, a menudo acabo sacando alguno de los refranes de mi abuela. Mi abuela era una de esas asturianas que a duras penas levantan metro y medio del suelo y al tiempo son capaces de poner firme a un legionario de 100 Kg. de un sopapo, y tenía muchas de esas sentencias que son perlas  que parecen absurdas cuando eres niño, verdades de Perogrullo cuando creces un poco, y van revelando la verdad de su naturaleza de vida cuidadosamente destilada hasta convertirse en (me parece muy bien hallada la palabra) sabiduría popular.

Como mar en calma no forja marineros, hay que hacerse a la idea de que el hecho de que a uno no siempre le salen las cosas como le gustaría es un hecho inherente a la vida que uno tiene que traducir en madurez y en endurecer la piel ante determinada gente y circunstancias, que no en hacerse un caparazón o decir aquello de "¡que paren el mundo, que me bajo!".

Más allá de un tono dulzón de autoayuda que detesto, hay rachas mejores y peores en la vida de cada cuál y como no hay más remedio que comérselas, justo es sacar conclusiones a toro pasado, cuando menos. 

Personalmente han sido unos meses de limpiar los trasteros de mi propia mente y mis decisiones pasadas, y ahora que voy viendo como muchas de las cosas que se han estado gestando van dando sus frutos puedo decir que he recuperado el orgullo sobre el camino recorrido, que poco a poco resucita en mi 4thWall 2.0, y que afortunadamente, por fin veo en el retrovisor la nube negra..

Empezaré de nuevo a escribir, intuyo, aunque serán entradas más cortas y en forma de píldoras, intuyo también, pero noto el cosquilleo de volver a tener cosas que decir, y espero que los que aún os dejáis caer por aquí por accidente, volváis a tener ganas de leerlas.

De nuevo y no se cuantas van.. queda inaugurado este pantano! :)

No dejéis de oir al maestro Sabina y su Nube negra.. por si ayuda en algo a que nos entendamos, y por que sí, que coño..




domingo, 18 de agosto de 2013

Dentro... (II)


Y sin tener nada que ver... expresa lo que siento...

(Vuelvo a las andadas, con una entrada antigua, que se ha hecho nueva, y el nuevo concepto 4thWall 2.0. Nos veremos por aquí pronto, espero.. si es que aún queda alguien al otro lado de ese muro!)

A nadie extrañará que en mi nuevo periodo de "Serenidad", como decía en la entrada anterior, se hayan reavivado las fantasías, disparado la imaginación, y en muchos casos... multiplicado los momentos masturbatorios... XD
Desde luego si algo me han dado estos años es alas a la hora de imaginar, un profundo conocimiento de mis propios gustos y fetiches, y muuuuchos recuerdos a los que recurrir..
Sin embargo.. El corazón se llega incluso a veces a imponer al puro sexo en esos momentos de intimidad en los que uno, como dice Woody Allen, se dispone a hacer el amor consigo mismo.. faltando quien uno quisiera, e incluso a veces sólo por quererse! ;)
Lo que hoy quiero compartir con vosotros es una bellísima canción sobre la masturbación de mi admirado Silvio Rodríguez, en este caso Mano a Mano con Luis Eduardo Aute.
Apuesto a que muchos no la conocíais, y de los que sí.. apuesto a que alguno no se había dado cuenta de lo que nos cuenta el texto.

Me produce excitación y paz a partes iguales, me inspira el deseo de una piel desnuda a mi lado en una larga y lenta tarde de domingo, me hace desear tras mi vorágine de cuerpos y viajes, congelarme en un lugar, en una persona, en una sola piel...

Al fin y al cabo.. estoy sereno, pero no muerto! Y deseo muy intensamente, aunque haya cambiado el rumbo y el tono de esos deseos...

Os recomiendo escucharla.. a solas. Y.. si alguien se anima, me contáis si os produce las mismas sensaciones que me produce a mi?



Dentro...
A veces recuerdo tu imagen
desnuda en la noche vacía,
tu cuerpo sin peso se abre
y abrazo mi propia mentira.
 
Así me reanuda la sangre
tensando la carne dormida,
mis dedos aprietan, amantes,
un hondo compás de caricias.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.

Mi mano ahuyentó soledades
tomando tu forma precisa,
la piel que te hice en el aire
recibe un temblor de semilla.

Un quieto cansancio me esparce,
tu imagen se borra enseguida,
me llena una ausencia de hambre
y un dulce calor de saliva.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.


lunes, 22 de abril de 2013

Cuestiones de Género...

Y ahora qué hacemos? XD

En la última semana he tenido dos pequeñas "ediciones" de un debate con múltiples ramificaciones que surge periódicamente cada vez que un grupo de amiguetes se sientan a tomar un café y arreglar el mundo.

Cómo ya sabéis los que leéis el muro, me preocupan las palabras y disfruto reflexionando sobre ellas. En otras entradas como las dos anteriores a esta o "Presentando mis respetos" me he metido ya en estos jardines. Intuyo sin embargo que éste puede despertar alguna ampolla más, pues todo el mundo tiene una opinión, por lo general algo visceral, sobre el asunto.

Por un lado surgió la duda comentando el caso de hace un par de años de un paciente transexual, cuyo nombre en la lista era pongamos por ejemplo "Francisco", que pidió en consulta ser llamado "Jenniffer" (se escribe con dos "enes" y dos "efes", nos insistió) y recibir el informe con ese nombre con el que a sí misma se identifica. (El por qué de escoger ese nombre para sí y la alta frecuencia observada de nombres de ese tipo entre quienes hacen esta transición, se nos escapa a mi y a la intención de ésta entrada).

Como habrán observado muchos, en la propia frase he cambiado de "un paciente" a "a sí misma", y la misma actitud defiendo yo que se merecía Jenniffer en consulta. En ocasiones mantener el género al referirse a ella podía ser confuso, dados sus rasgos faciales, y cierta disonancia con el aspecto de sus genitales, o caracteres sexuales secundarios (su buen par de prótesis de mama, como os podéis imaginar), pero por muy interiorizado que pueda estar en nuestro inconsciente, creo que es un esfuerzo que exige el respeto.

Para quien pueda interesar la solución final que di al dilema, hela aquí, puesto que me pareció una forma ingeniosa de contentar a todo el mundo y quizá a alguien le sirva! La paciente no quería ser llamada en su informe "Francisco", y yo por propiedad en el informe y por evitar confusiones futuras, no consideraba que pudiera llamarla en él "Jenniffer" por mi cuenta y riesgo. Tras pensarlo un poco, le propuse poner en el mismo F. J. y sus dos apellidos, dejando el resto a la imaginación e insertando ahí sólo un "segundo nombre" que normalmente tiene pocas consecuencias en español. Se mostró satisfecha, y yo también.

Comentando éste caso, como decíamos más arriba, surgieron entre mis compañeros varias opiniones enfrentadas sobre sexo, género, y la forma correcta de referirnos a "F.J.".

Por un lado estaría llamémosle el "fundamentalista genético" cuyo argumento sería aproximadamente: ha nacido XY, luego es un varón y se le debe tratar de "él".

Por otro el que a mi me gustaría llamar "fundamentalista genital", cuya única preocupación a la hora de escoger usar "él" o "ella" sería saber si la cirugía de cambio de sexo estaba ya o no completa. Sería "él" antes de empezar, "ella" tras la cirugía genital, y un estado intermedio en el caso de "F.J.", tras la operación de pecho y previamente a la terapia hormonal y a completar la cirugía.

El problema con el fundamentalista genético es que en cuanto uno indaga brevemente se encuentra con muchos casos de difícil solución, por ejemplo con llamativas consecuencias para el deporte o incluso la escolarización. Existen distintos síndromes (no nos pongamos técnicos) de personas XXY, XYY, XXX, o XY con un déficit en los receptores de testosterona, así como distintos trastornos hormonales, cuyo fenotipo puede dar lugar a dudas sobre si podemos adscribir a tal o cual individuo a la etiqueta de "hombre" o "mujer".

El del fundamentalismo genital se encuentra con niños nacidos con genitales ambiguos, o incompletos, o con vestigios de ambos órganos masculinos y femeninos, o con genitales aparentemente femeninos y la presencia de testículos intrapélvicos, o de otros trastornos hormonales... Tampoco parece un criterio definitivo.

Todo lo anterior puede convertirse en consideraciones académicas, aunque en ocasiones pueden tener consecuencias muy reales. Lo que a mi me interesa destacar aquí es que más allá de divagaciones médicas, en el ser humano el problema del género es ante todo una cuestión de identidad. 

El caso de los transexuales no es más que el extremo de un espectro en el que la identidad personal y la identidad social y biológicamente asignada, no coinciden. Es difícil imaginar la dureza de enfrentarse al hecho de que "Yo" no me siento como los demás me ven, y de que ellos se puedan negar a tratarme en muchos casos de acuerdo a cómo me defino y percibo a mi mismo.

La solución, una vez más, creo que está en el respeto a la libertad individual. En la aceptación de que no podemos siempre comprender la experiencia del mundo que tienen otras personas, otras culturas, otros tiempos... Pero si ejercer nuestra enorme capacidad para la empatía, que la tenemos si la dejamos aflorar, y comprender que nadie salvo F.J. tiene derecho a decidir si el lenguaje debe tratarla como "él" o "ella".

Yo desde luego me sentí avergonzado cada vez que se me escapó el masculino, y aliviado con su tolerancia a mis deslices, pues creo que era evidente mi esfuerzo por asentarme en el femenino como era su deseo. Y rompo aquí esta pequeña lanza en favor de que, en lo posible, tratemos de definir y acotar las clasificaciones de las rocas, las bacterias o los tipos de enana roja, pero nunca tratemos de imponer nuestras estrechas definiciones a la realidad innegable de la diversidad de las personas.




P.D.- No se me escapa que dije "dos cuestiones". La segunda es sobre el uso de moda en los últimos años de formas como "españoles y españolas", "compañeros y compañeras", o ya rizando el rizo "militantes y militantes" (sic), así como de la proliferación de palabras como "testiga", "notaria", y similares. Creo que se adivina cuál será mi postura, aunque quizá no... Una cosa es la libertad, y otra el lenguaje, y ahí si es necesario conocer y respetar las reglas! Invito a quien esté interesad@ a que abra fuego, pues se antoja candente, si la gente se anima a subirse al carro.. XD



jueves, 3 de enero de 2013

Feliz 2013!

Y tan happy se le queda a uno la cara cuando aparece esto en el correo! :)

A la espera de sacar un par de horas durante el fin de semana para hacer mi propio balance/resumen de 2012, aunque sea con una semanita de retraso respecto al bombardeo de programas de "Lo mejor de..." que nos han ofrecido, tan sólo quiero desearos a todos un feliz año y agradeceros una vez más que os paséis por aquí...

Eva, "nuestra" Eva (aunque primero y ante todo la Eva de Greg.. ;)), me ha brindado la ocasión perfecta al enviarme la mejor felicitación de Año Nuevo que uno pudiera desear, deliciosa con sus medias, sus piernecitas en posición Hentai, y hasta su caligrafía "cool".. 

Para el que aún no la conozca, bucead, bucead en el archivo, puesto que es una de las protagonistas indiscutibles del Cuarto Muro, el motor de muchas de las cosas aquí reflejadas y de aún muchas más que no os he contado (uno es discreto aunque no lo parezca), y una delicia para los sentidos.. para todos los sentidos, con los que he tenido el placer y la suerte de disfrutar de ella...

Como a mi lo que más me gusta y motiva todo este lío que es el blog es compartir, comparto mi tarjeta con vosotros y os deseo un feliz 2013, y ya sabéis... que todo esté a vuestro favor para disfrutar de la vida, la libertad, y poder perseguir vuestra propia felicidad...

Al fin y al cabo, todo esto sólo dura un instante, y es de lo único que se trata... 

Salud!