viernes, 6 de abril de 2012

A la primera invita la casa...



Decía mi abuelo (por desgracia lo sé por mi abuela, ya que a él no llegué a conocerle) que "es más honesto ser engañado que ser desconfiado".

Mi abuelo, por lo que gracias a otros sé de él, era un tipo afable, con mucha vida en el barrio, metido en peñas, en el equipo de fútbol, en cooperativas, en cosas de la escuela... Hacía amigos con facilidad y debió tenerlos muchos y muy buenos, porque al parecerme físicamente tanto a él durante años me han parado por la calle y me han preguntado "tú no serás el nieto de...." y siempre ha seguido una retahíla de besos y de "cuánto me alegro" y de "yo a tu abuelo le quería mucho", que lo cierto es que hacen a un niño estar muy orgulloso de alguien que nunca ha llegado a ver...

Pasado el tiempo, creo que gran parte de su secreto era esa frase que tanto usaba y por la que yo ahora intento vivir y seguir su buen ejemplo. Incluso en el peligroso mundo que es Internet, en el que reinan la desconfianza y el miedo a los desconocidos y lo que pueden hacer si saben nuestro nombre, nuestro trabajo, nuestro código postal o nuestro color de pelo...

Lo que mi abuelo quería decir es que si te encuentras con un desconocido, resumiendo mucho, puedes hacer dos cosas: asumir que es digno de tu confianza hasta que demuestre lo contrario, o asumir que no es digno de ella, hasta que se la gane.

La filosofía de mi abuelo, ciertamente te puede deparar algún coscorrón. Si tu primer movimiento es otorgar confianza, puede que ese desconocido quiera aprovecharse de ella y tomar ventaja. Obviamente tampoco debes colocarte en una posición que le permita vaciarte las cuentas del banco, pero es posible que te haga daño con algo menor y se te quiten las ganas de confiar en el próximo desconocido, eso desde luego.

Si tu primer movimiento es desconfiar, sin embargo, lo más lógico es que esa sea la respuesta del desconocido en cuestión. No es una receta infalible para que fracase vuestra relación, pero establecer una amistad desde ese punto tan bajo de partida requerirá pequeños gestos de ambas partes, esfuerzos, tiempo, e interés por crear precisamente una amistad con alguien cuyo valor para nosotros desconocemos, lo que desde luego no nos hará poner mucho de nuestra parte.

Si tu primer movimiento es de confianza, en mi opinión tienes mucho más que ganar que los riesgos que corres. Con los excepcionales tropiezos, que no por ello dejan de ser muy cabreantes, te das cuenta de que tú y el desconocido en cuestión partís de una relación de confianza que permite sembrar y diversificar la amistad con vigor desde el primer momento. Que permite gestos generosos, evita preguntas capciosas y asume buena fe. Y que puede crecer mucho más fácilmente hacia algo que merezca la pena.

Mirando hacia atrás, todos los grandes amigos que tengo, que ciertamente son pocos, como le pasa a todo el mundo, han nacido de un pequeño gesto de ese tipo, casual, sin mucha importancia, pero en el que un desconocido te da algo que aún no has merecido, o tú a él, y ambos a través de esa confianza y la gratitud debida, acabais estableciendo una relación más fuerte y duradera. Estoy pensando en el compañero de clase que te ha pasado los apuntes el segundo día y con el que sales de copas el primer viernes que estás en la universidad, en el tio que te ha bajado de la estación de esquí un día que has perdido el autobús, o en la amiga de una amiga de una amiga que no conoces de nada y te llevas a urgencias con un pedal tremendo y a la que acabas llevando al sofa de tu piso para q no vuelva a su casa con semejante merluza... Y en las fantásticas historias que han venido después de esos pequeños saltos de fe.

Mirando hacia atrás, y hacia delante, aunque a veces asumas la posición del consabido "primo", me gusta confiar en los desconocidos, y pienso seguir haciéndolo. Porque he aprendido de mi abuelo que un desconocido, no es más que un amigo en potencia.. Y un hijoputa, conocido o no, no es más que un hijoputa. XD

miércoles, 4 de abril de 2012

Las Crónicas de Ronen...

We all began as something else...

LAS CRÓNICAS DE RONEN

Tal y como han salido las cosas, y gracias a la magia del directo por Internet, desde el cuarto muro habéis estado al tanto del descubrimiento de Nina y Ronen, de su decisión de dar un salto a éste lado, y de mi orgullo y deseo de acompañarles en él!

En los últimos días, por circunstancias varias, la menor de las cuáles no son las ganas que tengo de poner ya los ojos sobre esta ricura, se han precipitado los acontecimientos y el encuentro va a producirse antes de lo esperado... Aunque estuvo a punto de adelantarse aún más! ;)

Hay una clara desventaja en las fechas y es que la participación directa de Ronen va a ser mucho menor de la que los tres desearíamos. Pese a ese obstáculo, Ronen ha demostrado una vez más valor en esta aventura y generosidad para con Nina y conmigo animándonos a vivirla, y se ha ganado aún más profundamente (ya lo tenía, desde luego) mi respeto y mi admiración.

Desde luego una ausencia de ese tipo se nota, pero en ningún caso es "ausencia". Para empezar porque a Nina no se le cae de la boca, Ronen esto, Ronen aquello, a cada segunda frase, y es que su conexión es evidente, pero además no quiero que quepa duda de que yo también le voy a echar de menos y de que quiero que participe de todo el evento de la mejor manera posible..

Es por eso que desde hoy Nina tiene una nueva prioridad en sus deberes diarios: la redacción de las "Crónicas de Ronen", donde recogerá en detalle cada paso de la experiencia, cada sensación, y su profundo agradecimiento a su pareja por regalársela, para que le esté esperando cuando vuelva de su escapada y se la encuentre a ella agotada de la suya... ;)

Valga este post como agradecimiento, homenaje, e inicio, de las Crónicas de Ronen, y ¡ojalá sean intensas, profundas y duraderas!


martes, 3 de abril de 2012

Nina realmente al desnudo...





Nina ha estado algo despistada de sus obligaciones... Me debe, os debe, una entrada, pero trabaja demasiado, y no ha encontrado el hueco...

Como creo que realmente no lo ha tenido, pero semejante falta tampoco puede quedar impune, he decidido que esta entrada sea mitad premio, mitad castigo, y mostraros por fin a Nina.. al desnudo.. ;) Aunque aún no enteramente, ella sabe que.. puedo ofreceros mucho más si no escucha las llamadas al orden!



Veremos si así escribe ya lo que me debe... Sentíos libres de decidle lo que opinéis, y en cualquier caso... Es que creo que estas fotos que me regala a distancia y con las que se ofrece y pide comenzar su "educación" merecían estar aquí, y punto...






domingo, 1 de abril de 2012

Nina al desnudo... (por Ronen)



Nina tal y como estaba.. el primer día que la vio 4thWall

Nina al desnudo

Aún recuerdo la primera vez que vi a Nina, por aquel entonces un niña de 18 años, pero no dejaba de ser una preciosidad sensual y morbosa; por supuesto, me encapriché de ella al instante! Lo que empezó como dos amigos que tenían el mejor sexo que habían tenido en su vida, acabó por convertirse en una pareja estable. Era bonito, pero no dejábamos de ser una pareja normal y corriente, tan solo dejándonos recordar, de vez en cuando, lo bien que lo pasábamos antes de comprometernos y echando de menos las sensaciones y emociones de la vida sin pareja.

No recuerdo como entró la idea en mi cabeza exactamente, solo sé que estaba de viaje por trabajo cuando le dije por primera vez que si tenía algún deseo que no fuese conmigo, quería que me lo contase. De ahí, y con el tiempo, pasé a preguntarle por detalles de sus experiencias pasadas, a mandarle relatos en los que ella tenía aventuras sexuales mientras yo no estaba, y finalmente a decirle que si sentía deseo por alguien, no hacía falta que se controlase, que se dejase llevar y disfrutase. Para mí empezaba a no ser justo que por estar yo lejos, ella no pudiese disfrutar de aquello que más le gustaba: el sexo. Nina, sin embargo, no se dejó llevar y acabada mi estancia lejos de ella las cosas volvieron a la normalidad. Pero en mi mente estaba creciendo algo nuevo, empezaba a ver posibilidades que antes no consideraba.

Mucho tiempo tuvo que pasar hasta que las conversaciones de pasadas y posibles futuras experiencias volvieron a rondar nuestra cama, pero esta vez llegaron un paso más allá: llegó nuestro primer trio con una chica, y después la primera aventura de Nina (un escarceo con su jefe que, aunque no duró mucho ni llegó muy lejos nos dio mucho juego). Por falta de tiempo y candidatos que nos gustasen no habíamos repetido ninguna de las situaciones, pero de pronto… llegó 4th.

Como él bien dice, casi de rebote y sin esperárnoslo nos vimos charlando con él después de haber leído algunas entradas de su blog. A Nina le causaba cierta curiosidad este chico y su vida poco “ordinaria”. Charlamos con él un rato bastante corto, pero dejó cierto impacto en Nina, se adivinaba en sus ojos algo que llegaba más lejos que la curiosidad. Después de la primera conversación y de que 4th observase a Nina emitiendo, ella ya tenía su número de teléfono y ese mismo día empezaron a enviarse mensajes. En mi mente la situación no parecía que fuese a llegar muy lejos, al fin y al cabo, Nina para los extraños es una chica muy tímida y además, 4th no vive cerca que digamos. Sin embargo las cosas se aceleraron muy rápido, no habían hecho más que empezar a hablar y al día siguiente Nina me dijo:
-        4th me pone mucho.

-        ¿Te lo quieres follar? - le pregunté

En ese momento no era consciente del giro que iba a tomar la situación. Para mi es excitante que Nina me diga que alguien le pone, y más aún decirle que “le doy permiso” para follarse a esa persona. Aunque nunca ha llegado a ocurrir, ya que como os he dicho ella, aunque muy morbosa, es bastante tímida en el fondo y no se atreve a dar ese paso. Pero volviendo al giro: poco sabía yo que 4th no sería un chico al que le dejo follarse, sino que él tenía otros planes totalmente. Muy discretamente había estado poniendo a Nina en situación no de follarle, sino de convertirse en su sumisa y ser follada de todas las maneras. No habían pasado más de 3 días desde que comenzaron a hablar cuando Nina me dejó boquiabierto:
-        Quiero ser su zorrita sumisa, ¿me dejas?

No me esperaba esa frase, ni esa situación yo creo. La verdad es que no sé qué esperaba, había leído los relatos de Shira y de su primer encuentro con Katze, pero aun así, no me imaginaba a mi niña queriendo entregarse de esa manera a un total desconocido! Pero podía ver en su rostro cuanto lo deseaba realmente y el placer que le provocaba solo pensarlo. Esa noche el sexo fue increíble, nos atacábamos como si no hubiésemos follado en años mientras ella me repetía las ganas que tenía de que 4th le hiciese su zorrita. Nina no ha sido nunca el prototipo de sumisa, y me consta que alguna vez ha desafiado las órdenes de su nuevo amo. No por falta de entrega, pero más bien porque aún le quedan barreras que le son difíciles de superar. Pero aun así ella va cumpliendo con sus deberes día a día: Cada mañana cuando se despierta se pone frente al espejo para mandarle una foto a 4th, por las tardes me pide que le haga fotos porque él le ha pedido que tiene que salir de rodillas, y también tiene que pedir permiso para poder correrse cuando se masturba. A la vez que se somete, se hace también más fuerte, cada día está más cerca del momento de entregarse a su nuevo amo y eso se nota. Fue excitante cuando anoche me estaba haciendo una mamada, un acto que antes nada habría podido interrumpir, pero sonó el whatsapp y ella paró y me dijo:  "Perdona, mi Amo me reclama".

Aún no se han visto, pero está claro que 4th ya ha conseguido lo que quería: que Nina sea su zorrita. Ella está dispuesta a entregarse completamente en cuanto se vean y a acatar lo que su amo le ordene. Para mí, vivir esta transformación, ha sido de lo más placentero y revelador, he conocido a Nina de una forma que antes no era capaz de concebir. Últimamente estoy viendo a Nina superar complejos y miedos, afrontar situaciones que antes ni se planteaba… Pero sobre todo la veo disfrutar, que es lo que más placer me provoca a mí.

Un saludo a todos,

Ronen



Nina os manda un beso.. a petición unánime.. ;)


sábado, 31 de marzo de 2012

No quiero "convencer" a tu mujer...


Son ya unos años (y que rápido pasan!) desde que me aventuré con esto, y me voy volviendo en algunas cosas 4thWall_AbueloCebolleta, aunque no negaré que aparte de una cuestión del tiempo transcurrido, creo que ser así de verborreico es también un defecto de personalidad que acarreo desde mis 20 añitos. (Es curioso pero aunque lo que te pide la inercia es decir "desde mi niñez", yo era un niño increíblemente tímido, retraído, sin curiosidad sexual, y que prefería pasar siempre desapercibido y guardarse su opinión... no he conseguido identificar qué día ni con qué objeto macizo me di semejante golpe en la cabeza para acabar como estoy ahora).

Se da la circunstancia de que desde que empezamos Katze y yo a explorar, he sido normalmente el que ha llevado el grueso de las conversaciones, sobre todo por Internet, por messenger, por foros, por páginas... En las que hay muchas fotos indefendibles, muchas tonterías y muchas mentiras, cierto, pero también hay escondidas algunas verdades y algunas conversaciones sorprendentes, y por supuesto unas pocas y selectas experiencias y amistades estupendas que no habrías hecho de ninguna otra manera, que hacen que merezca la pena algo que, por lo demás, es casi una perfecta pérdida de tiempo la mayor parte de las veces.

Hay conversaciones que desde luego, se repiten con distintas personas, casi una como el calco de la anterior. Ya he contado en otra entrada mi teoría sobre las presentaciones y las aperturas de ajedrez, y no me estoy refiriendo a eso, claro. Presentarse y tantearse es una necesidad, ésta que os cuento, es una plaga.

Hoy toca hablar de una de estas conversaciones clónicas que me divertía, luego me cabreaba, y finalmente me niego a tener, pero os cuento aquí por si os hace reir, por si os ha pasado, o como aviso a navegantes. 

De cuando en cuando me escribe alguna pareja a modo de "consultorio liberal". No porque yo sea un gurú del asunto, claro.. Supongo que simplemente escriben a discreción y alguno me tiene que caer a mí. Las preguntas son variopintas, algunas divertidas, otras absurdas, otras interesantes, otras tan bizarras que no sé si son en broma o si perder ya la poca fe que me queda en la especie humana en general...

La que me saca de mis liberales casillas, sin embargo, es la de "quiero que me ayudéis a convencer a mi mujer". Nunca se me ha dado la de "quiero que me ayudéis a convencer a mi marido", y puede que fuese curioso preguntarnos por qué, pero el hecho es que el tanteo va por lo menos 50 a 0, así que nos centraremos en la que de hecho ocurre. Esta es una carta abierta genérica a quién quiera escribirme con eso en mente, para que por favor se de por contestado.

Normalmente la "propuesta" va como sigue:

"Somos una pareja de tantos y cuantos años, liberales, mi mujer no sabe nada pero yo quiero organizarle una sorpresa, lo que pasa es que ella es muy cortada y no lo tiene muy claro así que quiero que me ayudéis a convencerla."

El problema como es obvio, es que "sorpresa" acaba convirtiéndose si profundizas en la idea en "encerrona", y "convencerla" acaba convirtiéndose en algunos casos en presionarla o arrastrarla a algo no deseado o como mínimo no anticipado, y en otros casos directamente y de la manera más burda a poco que leas entre líneas en "en realidad yo lo que quiero es follarme a Katze y que tu entretengas a mi mujer mientras tanto, pero si te dice que está incómoda o se echa a llorar no seas bruto, que yo en seguida acabo y me la llevo, ¡coñazo de tía!".

El problema es que para "convencerla", resulta que no se puede hablar con ella. Que no se le puede decir quiénes somos o por qué, ni de qué nos conocemos, que hay que interpretar una fantasía (más bien una paja mental en toda regla) que el maridito en cuestión se ha montado en su cabeza, al pie de la letra, respetando los tiempos, siguiendo su batuta, y al fin, a ver que pasa.

El problema, amigo "maridito", (y sí, lo digo con segundas porque me parece censurable esa actitud y la censuro abiertamente), es que desde luego nadie empieza del todo convencido, ni nadie nace sabido, pero lo que tú quieres no es hablar, es mentir. No quieres convencer, quieres engañar. Y no te das cuenta de que la base, el fundamento primero de todo esto, es la honestidad con uno mismo y con la pareja, y no los subterfugios.

Si tu mujer se va a convencer de probar estas experiencias, lo hará ella solita con lo que lea, con lo que hable, y con lo que sienta. Dará los pasos que quiera dar y al ritmo que le pida el cuerpo, te expresará sus miedos y sus deseos y preguntará por los tuyos, y querrá al principio ir muy de tu mano, y quizás más tarde, o no, descubrirlas por su cuenta. En ese sentido, me encantará conversar, compartir y aportar lo que pueda.

Si lo que quieres es engañar, disfrazar y tergiversar tus propias razones e intenciones, si quieres pedirme que interprete un papel para ayudar en esa farsa (otra pregunta sería.. por qué narices iba yo siquiera a tomarme la molestia aunque no me molestara lo que intentas hacer?), y que me haga cómplice de tus pocas entendederas, no, no y no. Te va a salir muy posiblemente el tiro por la culata y además estás totalmente equivocado. Seguramente te sorprenderías de lo que de verdad piensa ella si le preguntas, y aún estás a tiempo de empezar por ahí, pero no sigas por éste camino, y desde luego no cuentes conmigo. No esperes que le mienta, y es más, haces bien en impedir que le pueda hablar directamente, o desde luego le diré como lo veo yo... Aunque como te digo, estás a tiempo!

Un gruñido más, y otro frente cubierto. Espero que esta carta abierta no ofenda a quien no debe, y el que se de por aludido, que se pregunte por qué. A los demás, espero que os sirva para redirigir a quien os venga con la cantinela a esta entrada del blog y quizá les recuperemos para la causa! Nunca es tarde!

domingo, 25 de marzo de 2012

Nina al otro lado del espejo...

Creéis que alguien pueda quitar los ojos de esos labios...¿?

Al abrir este blog, como contaba en los primeros posts, tenía varias cosas en mente. Contar con una pizarra en la que ir soltando mis ideas, contando mis experiencias, y poder recibir opiniones y aportaciones de quienes tengan a bien leerlas... Crear algo más tangible que el mero recuerdo, y aprovecharme del esfuerzo de escribir el propio blog para fijarlo en el tiempo, y contarme incluso a mí mismo en diez años, quién soy ahora. Y también, como no, abrirme a nuevas experiencias y amistades.

¡Desde que empezamos, las dos primeras intenciones se han cumplido con creces! Pocas entradas aún y ya he disfrutado contando, pensando y leyendo, compartiendo nuestras diabluras, ilustrando, y recibiendo generosas aportaciones que han sido de hecho las que más actividad han dado al blog... Por razones obvias! Tan sólo faltaba un último suceso... )O al menos de momento, ya se sabe que siempre uno se marca nuevos retos! ;))

Y entonces llegó Nina. Y no se me ocurre nadie mejor para este estreno...

Nina y su pareja, Ronen, llegaron a leer el blog de casualidad, casi de rebote, gracias al empeño de una amiga en que estéis por aquí y el blog no muera de pereza. Ronen es "uno de los nuestros", se le nota desde el principio, y quiere hacer feliz a Nina, y que disfrute... Nina.. Nina es una deliciosa combinación de curiosidad, travesura, rebeldía, destellos aún escasos de obediencia y entrega, y mucho atrevimiento aunque ella aún no se de del todo cuenta de ello. Nina es además una preciosidad, y como no le bastará que se lo diga yo, ahí tenéis algunas de las fotos que me ha enviado para que me digáis si miento. (Poquito a poco iremos viendo aquí algunas de las fotos que me envía... como parte de sus deberes hasta el día de nuestro encuentro!).

Nina quiere pasar al otro lado del espejo.

Nina os va a contar con sus propias palabras como llegó aquí, lo que le acontezca, sus miedos y deseos. Yo os voy a contar lo que hace bien, y lo que hace mal, la emoción y la diversión de anticipar nuestro primer encuentro, la locura que casi hizo, la locura que quizá haga, la locura que con seguridad vamos a hacer. Nina no se creía capaz de imaginar esta parte de sí misma, y se va a ver feliz de mostrarla orgullosa. Nina, que no se llama Nina, va  a descubrir muchas cosas en las próximas semanas sobre quién es en realidad, y yo voy a tener el honor y el placer de llevarla de la mano. 

Nina encarna la razón más poderosa por la que hice esto, y por fin ha aparecido.

¿Quién quiere acompañarla en su aventura?

sábado, 24 de marzo de 2012

La falacia de lo natural (II)


PARTE SEGUNDA.

La parte primera está más atrás en el blog, así que no la pegaré en esta entrada. Con un poquito de búsqueda en el archivo de la derecha, se encuentra.

En la parte primera me detuve en la visión "romántica" del amor. Romántica en el sentido amplio e impreciso del término que asocio a mi forma de escribir tan dada a la fuga de ideas, y no referida a un autor o pensamiento en particular.

En este mestizaje de las ideas, siguiendo con los comentarios a la parte primera, encuentro la mayor riqueza del discurso. Sin querer entrar en consideraciones hermenéuticas (ni usar más palabras como "hermenéutica"), la historia y la compresión están determinadas en primer lugar por el contexto, y por impreciso que éste sea, creo que todos compartimos lo suficiente cuando hablo de "amor romántico" como para entendernos en esta entrada.

Anticipemos primero las críticas, por adelantar en el discurso. Recojo aquí las mas esperables, pero aquel que tenga alguna diferente... ¡que por favor me la haga saber! Es al conocer las opiniones contrapuestas cuando uno puede aprender más sobre la suya propia, y, ojalá, cambiarla. Encontrar algo nuevo y tan sorprendente que cambia tu opinión supone siempre un avance, una conquista.

Mis ideas sobre la pareja suelen recibir en el primer momento frases como "es que es muy triste pensar así", o "eso es que no os queréis de verdad", o bien "eso es imposible, os vais a acabar matando". 

El problema con éstas lineas de razonamiento me parece evidente, pero no debe serlo tanto cuando se produce este error en casi todos los ámbitos. Siento ponerme sombrío con el ejemplo, pero es preciso. La frase, "es que eso sería muy triste", surge a menudo cuando a la gente le preguntan si hay vida después de la muerte. Puede serlo, desde luego, aunque no es exactamente como yo lo definiría, pero desde luego que a nosotros nos parezca triste o no, no cambia lo que "es". Ese camino inverso entre la realidad y nuestros sentimientos, no se da. La vida, la gente, la naturaleza, son indiferentes a nuestro parecer. Sólo podemos elegir intentar conocer las cosas por lo que son, o cerrar los ojos y refugiarnos en nuestra nube. Es una opción posible, pero yo creo que hay que verla por lo que en realidad es.

(Intentaré no seguir por ahí... De hecho mi anterior blog hablaba de escepticismo científico, el que quiera que pregunte, había varias entradas sobre todo esto).

Así que desde luego no acepto "eso es muy triste", primero porque no me lo parece, si se mira desde el ángulo que yo lo veo al menos, y segundo porque el sentimiento que inspire la realidad no cambia por mucho que nos empeñemos a la realidad misma. En cuanto a los otros dos, son en realidad subproductos del anterior: nacen de la idea equivocada de que si no puedes imaginarlo, no es posible. Como si la realidad de los demás y del mundo dependieran de las posibilidades de la más o menos estrecha mente de cada cual, en lugar de ser al contrario. Es cierto que existen cosas que cabe imaginarse y no "existen" (en la mayoría de sentidos de la palabra, no vayamos ahora a ponernos ontológicos), pero más cierto aún es que existen muchas cosas que a nosotros nos cuesta comprender e incluso imaginar siquiera, sin que eso importe lo más mínimo. 

El amor romántico de nuestra cultura y nuestro tiempo, y entendámonos, me refiero al de las películas y novelas que consumimos, al que impregna los comentarios "adecuados" en las bodas a las que asistimos, el ritual mismo, y la percepción social más generalizada sobre lo que debe ser la vida en pareja, tiene unas características bien definidas. Cosa aparte es que luego de puertas adentro, y por fortuna, cada cuál tome y deje del estereotipo lo que vale, y aporte sus particularidades e ideas propias, cosa que todos hacemos en mayor o menor medida, pero la idea social y mayoritariamente aceptada, puede dibujarse con alguna precisión.

Intentando abarcarlo en términos amplios, y no ser muy injusto, creo que se podría decir que este al que nos referimos es un amor que proporciona valores positivos a la pasión irracional, al sacrificio, a la espera, a la posesión y la presencia continua del otro, a la necesidad de la pareja hasta el tan sabido "la vida sin tí no merece ser vivida". No pretendo una crítica feroz ni decir que todo es negativo, de hecho, tengo una entrada en la nevera un tanto contraria a esta, y titulada "Hay muchas buenas razones para no ser liberal...", si no que ésta entrada concreta habla de la falacia de que sólo hay un amor posible, y de que ésa única forma de hacer las cosas, es la que nos rodea en la ficción y las convenciones sociales.

Se nos vende como "natural" un amor muy específico, propio sólo de este lugar y éste tiempo, que ni era el amor de nuestros padres o abuelos, ni será el de nuestros hijos, ni es el de nuestras culturas vecinas más o menos remotas. La pareja es "tu alma gemela", tu "media naranja", "lo que te falta". Y es contra éste elemento de base contra el que más me revuelvo y que creo que es la fuente de los demás problemas que tengo, personalmente, con este concepto. Para mí, ese "no puedo vivir sin tí" no es una expresión del amor que deseo, si no del miedo o la necesidad. Yo no quiero a mi lado una persona que me "necesite", si no que me "quiera". No a alguien imcompleto a quién llenarle un hueco que no puede cubrir, si no a alguien completo y fuerte, que se puede valer por sí misma, pero que ELIGE compartir el camino conmigo.

De esa necesidad absoluta, de esa dependencia irrenunciable del otro, creo yo que nace todo lo que se sigue. Los celos, la inseguridad, los límites, la desconfianza. Las comedias románticas nos presentan como aceptable y hasta divertido que desconfiemos de la persona a la que damos nuestro amor y nuestro tiempo hasta el punto de revolver sus cajones, de revisar sus llamadas o de prohibirle tal o cuál compañía. Acaban cifrando el amor por el valor de la renuncia, y no cuando aquella es necesaria y prueba éste, que se ha de aplaudir, si no por la renuncia forzosa y continua como "prueba de amor".

En esa espiral perversa (y no va por nadie en concreto y va por todos nosotros en general, antes de que alguien se sienta airadamente ofendido), acabamos por encontrar parejas que sólo se preocupan por los límites y no por la experiencia compartida. Amigos que te dicen "me apetece mucho salir hoy con los colegas, pero no puedo porque si no mi novia me va a decir que ella se quiere ir con sus amigas y eso no me gusta que a saber quien les entra por ahí". Y no se dan cuenta de que aunque creen que quieren decir: "la quiero tanto que no soporto la idea de perderla o que nadie se le acerque siquiera", están diciendo en realidad "confío tan poco en lo que ella haga, sus deseos o sus decisiones, que prefiero vivir de menos para que ella no viva de más". Y yo ahí me planto.

Ese amor natural en el que sólo miramos al otro, en el que sólo pensamos en el otro, en el que "somos" el otro, me parece escasamente defendible en el territorio de la novela, pero desde luego me parece un fracaso estrepitoso en la vida real, del que nos rodean tantos ejemplos que me produciría pudor ponerme a enumerarlos.

Lo "natural" (que como hemos dicho no es de por sí bueno, pero, si es que existe, ciertamente se nos presenta tozudamente) es tener múltiples deseos, es ser contradictorios, a veces caprichosos, cambiantes, a veces generosos, a veces egoístas, a menudo dubitativos. Lo "natural" (y no daré más explicaciones del uso de la palabra, creo que sabéis por qué la empleo) es intentar salirnos un poco con la nuestra, contar una mentirijilla, omitir una verdad, o ignorar un problema hasta que se arregle sólo o termine debajo de la alfombra.

Frente a tanta naturaleza desatada, lo difícil en realidad no es encerrarte en casa sin salir para evitar la tentacion, si no sincerarte con tu pareja. Mirar dentro de tí y decirte "sí, la quiero, pero no es "lo único que quiero", en una persona no se agota mi deseo". Mirarla y pensar que tiene las mismas inquietudes y el mismo derecho. Hablaros y confesaros que aunque eso esté ahí, no cambia el proyecto y la vida juntos. Aprender a permitiros vivir fuera de la jaula, que ya no merece llamarse así, y volver a casa con un sentimiento renovado de libertar y una media sonrisa que dice tantas cosas. Entender que tus deseos no son los suyos y viceversa, y dejar realmente que cada uno los exprese y los descubra a su manera. Mantener el nivel de sinceridad y paciencia necesarios para que una combinación tan explosiva, que lo es, no te acabe explotando en la cara.. Y vivir. Vivir mucho y bien. Vivir intensamente y no dejar nada para la segunda vuelta. Comprender que es posible a la vez sentir que "se está mejor en casa que en ningún sitio" y anhelar de vez en cuando escapadas exóticas. Ser consciente de que terminada la escapada la urgencia que sientes es la de llegar cuanto antes a tu cama, a tu pareja, al descanso y el calor de la persona a la que has elegido contarle todo esto. A la única que en realidad, como te dije una vez, Katze, tiene todas las piezas del puzzle, no sólo las más luminosas y cuidadas, si no también las torcidas y sombrías, y que aún así, se queda.

Creo que es evidente que aunque algunos no verán que merezca ser llamado amor, ese es sólo su problema y que he pensado en aquello de lo que hablo. La crítica a la falacia ha terminado en declaración, y ahora quisiera yo escuchar las vuestras. La mía, creo, está muy clara.