lunes, 31 de mayo de 2021

Con la misma moneda..


Igual te resulta familiar, más o menos lejano según si la última vez que "ligaste" fue en el instituto o si andas paseando por Tinder o cualquier página para contactos, para swinger o análogos con regularidad.

Empiezas a hablar con alguien, todo va fenomenal y hay una pequeña chispa de conexión e intereses compartidos... Esto te lleva a escribir más, a contar más, a demostrar mayor interés... Y de repente, como de la nada, casi puedes palpar como ese interés se esfuma al otro lado. Rara vez esa persona te lo va a decir pero las respuestas se hacen más cortas y espaciadas, las ideas de un encuentro nunca encuentran fecha y van resultando vagas, y en un momento determinado te ves ante el dilema de expresar claramente tu interés genuino y pedir un "veredicto" para dejar de sentir que quizá esa otra persona ya sólo contesta por cortesía (quizá, piensas, simplemente no es un buen momento, o tiene lío, o está organizando un viaje, o vaya usted a saber) o responder al desdén con el desdén, sabiendo que quizá eso hará que unos días después al otro lado se pregunten dónde te metes y pueda empezar un agotador tira y afloja. Normalmente (con excepciones) es sólo nadar para morir a la vista de la orilla, y no llevará a nada.

Creo que todos hemos estado a los dos lados de esta historia, aunque yo intento conscientemente huir de esta dinámica, tanto en uno como en otro. No porque no sienta las mismas pulsiones o sea inmune a esa sensación tan humana de que deseamos lo escaso y devaluamos lo "fácil", si no porque como en tantas otras cosas, creo que me sienta mucho mejor luchar y sobreponerme a mi primer instinto,

Al fin y al cabo, la comedia de Agustín Moreto que arriba veis la leí en mi primer año de instituto y aparte de hacerme reir a carcajadas me hizo ya entonces desear escapar de sus advertencias en mi vida personal. El éxito ha sido irregular, pero el esfuerzo no cesa. ¡La comedia no puedo hacer otra cosa que recomendarla a todos! Cualquiera podrá verse en ella reflejado de una forma u otra... aunque no tan agaraciado como quisiera...

¡Y dado que ya no tiene derechos de autor, la cuelgo aquí!

https://www.webeac.org/wp-content/uploads/2014/10/3Agust%C3%ADn-Moreto-El-desd%C3%A9n-con-el-desd%C3%A9n.pdf

Decía mi abuela, con esa sabiduría que sólo puede tener una asturiana que apenas pasa el metro cincuenta y ha levantado una familia en la postguerra (todos sabemos que esa generación en saber de la vida nos da mil vueltas, aunque sólo sea porque no les quedara más remedio) que "más vale ser engañado que ser desconfiado". 

Yo pensaba que era un dicho popular, como su "nunca lluviú que noscampara", pero no he sido capaz de encontrarlo en esa forma en ningún sitio, con lo que me siento en la obligación de compartir esa perla siempre que puedo, para que no se pierda. Lo más aproximado que he encontrado sería:

„Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos“ — Jean de La Bruyere 1645 - 1696

Está claro que la idea es tan antigua como las relaciones humanas, y como tantas y tantas cosas, no tiene "solución", así que cada uno la resuelve a su manera. Y yo veo que en el fondo además de que nos gusten las cosas escasas y brillantes, cual urracas, hay bastante de esta reflexión en el fondo del fenómeno.

Incluso teniendo en cuenta el "Efecto Coolidge" de la entrada anterior, y sabiendo que los encuentros de este tipo pueden ser las más de las veces como barcos que se cruzan y no se vuelven a encontrar, creo que late un poco esa necesidad de protegernos. No sólo de seguir el instinto de que hacernos algo más "inaccesibles" aumenta el valor percibido (todos lo sabemos, es uno de los cimientos más firmes del marketing o de cualquier actividad en que un humano quiere convencer a otro del valor de algo), que también, si no de que quien nos interesa de forma genuina de primeras, es quien más puede acercarse a dejarnos una herida si al final nos falla. Y cualquier herida duele, aunque sea superficial y cure rápido... ¡si no que nos lo digan a los que somos torpes y siempre nos acabamos cortando con algún folio!

Así, veo peor cubrirme las espaldas de inicio y ser el primero en ocultar mi interés o maquillarlo cuando alguien se me cruza que lo merece, que llevarme el jarro de agua fría por demostrar un entusiasmo que genuinamente siento. Decido arriesgar y tender la mano, aún sabiendo que a menudo de esto pueda derivar un interés menor de la otra parte. 

Lo hago como declaración de intenciones y aprovecho este post para explicarlo: no me sobra el tiempo ni me falta el criterio. No regalo mis palabras ni mis ratos a cualquiera porque sé que el tiempo y la atención son dos riquezas de las que nadie puede tener más que otro y que se han de administrar bien.

Por eso precisamente, si me interesas, si te dedico mi tiempo, me interesas de verdad, creo de verdad que hay algo, grande o pequeño que podríamos experimentar juntos, o aprender el uno del otro. Sea el destino una cena, una risa, una noche de lujuria o un choque dialéctico, has llamado mi atención y prefiero ser "engañado" que ser desconfiado en mostrarla tal cuál es. 

Quizá así entendido se vea que si pese a cierta indiferencia persisto, no es porque valore poco mi tiempo o mi criterio, si no porque lo tengo en gran valor, y una vez que lo regalo, quiero asegurarme cuando menos de que si incluso no se va a aceptar, se haya recibido alto y claro.

Agradecería siempre ser pagado con la misma moneda, y que si la vida es muy corta para jugar al desdén con el desdén, nos queramos unos a otros lo suficiente para saber que es muy corta para pagar el interés sincero con la indiferencia no aclarada...

Esta "misma moneda" puede ser una simple línea que diga "he cambiado de idea, no quisiera seguir charlando contigo" o que diga "no es el momento, pero me resultas interesante y no me pesa admitirlo, ¿qué te parece si te escribo yo en unas semanas, cuando lo sea?" Sienta fenomenal cuando ocurre, es refrescante, y al fin y al cabo, cualquier desconocido es sólo un amigo en potencia... Y a todos nos gusta tratar lo mejor que podemos a los amigos, ¿no es cierto?

No sé si conseguiré cambiar alguna opinión, pero prometo no cambiar la mía. Desconocida de internet, si me has llamado la atención, voy a asegurarme de que lo notes, porque tengo tiempo para juegos (de eso se trata), pero no para el de ponerme caretas y ocultar mi entusiasmo o maquillar mis intenciones.

¡Espero que sea para bien!

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