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| Así me siento con alguno a veces... |
Hoy toca un poco de 4thWall_gruñón, me temo...
Será mi nueva idea de escribir en domingo, que a lo mejor no ha sido del todo buena. Los domingos tienen esa atmósfera extraña que a ratos te adormece, a ratos es una forma de nostalgia, y en otros está cargada de una suerte de anticipación insoportable, en la que uno no sabe si quiere que ya llegue el lunes para dejar de temerlo, o congelar el reloj y arriesgarse a quedar suspendido en ese limbo del tiempo que es una tarde de domingo.
Ya que gruño, seré breve. Espero que como con los buenos cómicos, (no me considero ni bueno, ni cómico, sólo expreso algo que a mi me pasa con Walter Matthau) un gruñido de baja intensidad, con una pizca de razón, y un cuanto de tonta pataleta, provoque más gracia que enfado, y.. quién sabe, quizá no sea el único que ha tenido la sensación que abajo os cuento.
Sucede que cuando estás en la cosa liberal, submundo, estilo de vida, locura transitoria, o llámese como se quiera, de vez en cuando quien se asoma por primera vez a esto desde la distancia decide asaltarte con sus preguntas y dudas. Dicho así, nada hay de malo en ello y yo además de un tiempo a esta parte cuento con el recurso de este blog, al que les remito.
Algunos sin embargo, son más insistentes, o más concretos, o la conversación tiene lugar en persona y no por un chat o un correo donde son más fácilmente "derivables". Es una conversación que he tenido tantas veces ya, y con tan pobres resultados, que la evito mientras pueda, porque me aburre y hasta me cabrea.
Me explico: a mi no me molesta tener un diálogo abierto sobre todo esto. Me gusta, de hecho, y he aquí la prueba fehaciente de ello.
Voy a hablar sin embargo no de quien se acerca con sana curiosidad a compartir sus vivencias y aprender algo de las de los demás, si no de otra "subespecie" que a menudo me encuentro: son estos mal llamados "curiosos" que no tienen interés en dialogar si no sólo en observar. Que no aportan nada, si no que pretenden estudiarte como a un pececillo en una pecera. "Tu ahí, yo aquí, un cristal grueso de por medio, pero a ver, hazme alguna monería". Preguntan detalles íntimos, formulados en términos inadecuados, y cuando les devuelves una pregunta similar, se llegan a cerrar en banda en justa indignación, porque "a mi no me van esas cosas".
Señoras y señores no liberales del mundo: su opción es perfectamente válida, su curiosidad es sana, pero no somos monitos de feria ni estamos interesados en abrirle nuestra intimidad y nuestras ideas de la vida a quien viene sólo a recibir sin aportar nada a cambio. Diálogo abierto ante una curiosidad sincera, sí. Cotilleos morbosos de patio de vecinas, no, gracias.
No me escriban más emails preguntando detalles personales sin ni siquiera una presentación propia; no pretendan saber de mis idas y venidas y mis fiestas y mis ideas, si ni siquiera están dispuestos a dar un nombre real, una voz, una cara; no me hagan encuestas ni me cuestionen, no tengan la desfachatez de pedirme en privado fotos de nuestras correrías con un "mándame fotos de las guarras esas que te tiras" (no lo creeréis, pero es textual la frase). Esto no es un mercadillo del sexo, no es un "todo vale" ni una atracción de circo. Si pudiera, cerraría el blog para dar paso sólo a quienes de verdad me quiero dirigir. Eso no es operativo, y aquí está, pero lo digo y lo repito, su vocación es el diálogo, no un camino de una sola dirección.
En una fiesta liberal oí la frase más desagradable hasta la fecha, que me marcó profundamente; la soltaron dos chicos que estaban en la barra, tomando una copa, muy satisfechos ellos con estar allí. Uno le dijo al otro "esto de las fiestas liberales está genial, es como ir de putas, pero gratis". El otro genio le sonrió, y brindaron. Me ahorraré los calificativos para semejantes especímenes pero hay una cosa que aún brilla sobre todas las demás: si piensas así, tienes mucho mucho mucho que desaprender, porque no has entendido absolutamente nada....






