sábado, 15 de mayo de 2021

Mis amigos...


La amistad es un concepto difícil de definir. 

Como decía la famosa cita sobre la pornografía, no sé decir lo que es, pero la reconozco cuando la veo.

No cabe duda de que llamamos amigos a muchas personas diferentes. De hecho, a menudo nos vemos inclinados a ponerle a esa amistad apellidos, y hablamos de un buen amigo, de un amigo íntimo, de un amigo de la infancia, de un amigo del trabajo, un "colega del gym"... Intuitivamente sabemos que decir desde cuándo nos conocemos, cómo nos hemos conocido, qué hacemos juntos o con qué frecuencia nos vemos aporta información sobre algo que de lo contrario es muy indeterminado.

¿Tipos de amigos? Tienta decir que tantos como amigos en sí.

Esta el amiguete con el que quedas a hacer algo divertido; unas partidas en la consola, una pachanga, salir a correr por la playa... Con el que sólo hablas de cosas banales, ni siquiera tienes claro si ahora mismo tiene pareja, o de la edad de sus hijos, o a qué se dedica exactamente, pero le tienes cariño y os lo pasáis bien siempre que os veis aunque no os conozcáis mucho.

Esta el amigo del trabajo, que sabes que te guarda las espaldas y te echa un cable cuando puede, con el que te ríes en las guardias y en quien confías para comentar algunas dudas o aspiraciones, pero al que se te haría raro proponer quedar a comer un día.

Hay un colega del gimnasio al que sólo ves allí de casualidad, cuando coinciden los horarios, pero si está siempre uno de los dos se acerca, ayuda con la barra, y acabáis cambiando un poco la rutina para darle juntos y animaros. Se le ve buen tío y da un poco de vergüenza volverle a preguntar cómo se llama pero un día de estos lo cazas y a ver si ya no se te olvida más.

Éste último tiene el yang de su ying en otro con el que quedas los viernes o los sábados, vais a cenar o tomar una copa, os contáis de todo, ese día os dais abrazos y luego tres semanas después le vuelves a ver, te dice que ha estado ingresado por una apendicitis, y ni te extraña no haberte enterado.

Hay otro de cafés, de pascuas a ramos, pero que escucha de tí cosas que casi nunca dices en voz alta. Por lo que sea no compartís muchas aficiones, pero sí pensamientos e inquietudes, y sois el uno para el otro una buena caja de resonancia para rebotar ideas y preocupaciones. Es terapéutico y agotador al mismo tiempo, porque ya te conoce bien, ve a través de tus disfraces, y estar desnudo mucho tiempo siempre acaba dando frío, así que os vais dosificando.

Hay un colega que sólo te va a llamar para que vayas a su boda. Desde ahí, igual no le ves hasta la comunión del nene o la boda de su propia hija, pero no se olvida de avisarte, y a ti tampoco se te va a pasar contar con él para tu fiestón de 40 cumpleaños.. ¿Quién sabe por qué? Ese es el lugar que ocupa en tu vida.

Aunque duela decirlo, hay amigos que ponen más de su parte; que escriben, que llaman, que organizan, y a veces te apuntas y a veces no, pero siempre cuentan contigo aunque los dos sentís que la reciprocidad no es del todo equivalente... O somos nosotros los que estamos al otro lado de la barrera. 

Hay algunas personas que conoces en un viaje o una situación concreta, con fecha de caducidad... a quien sabes acercarte inmediatamente en pocos minutos y de forma instintiva, con quien compartes unos días de tremenda cercanía, y de quienes te despides expresando muy buenas intenciones de permanecer en contacto, sabiendo ambos que no será así... Y de alguna forma respetando que ese carácter efímero es un valor de lo que habéis compartido, y no un defecto.

Está por fin (son todos los que están pero no están todos los que son) ese amigo con el que compartiste una vez casi cada hora del día... ahora vive lejos, tiene sus cosas y habláis una vez al año pero que si un día te llama y te dice que está pasando un mal momento y te necesita, sabe que te montas en un coche y te plantas donde sea, sin hacer más preguntas que "¿llevo cervezas o ginebra? Va, mira, llevo las dos y ya vemos qué pedir de cena".

He usado intencionadamente "amigO" o simplemente "persona" porque sabemos de sobra que si dices amigA, la interpretación cambia, ¿verdad? Relea usted si quiere todo lo de arriba sabiendo que soy un hombre heterosexual y a ver qué le salta a la cabeza de primeras.

Creo que parte de mi deriva hacia explorar el poliamor surge del rechazo que me produce la idea, muy extendida entre algunos, de que la amistad entre hombres y mujeres es difícil o imposible, porque o bien se mezcla con la atracción sexual que uno o ambos experimenten, o bien no puede tener naturaleza propia. (Otros factores de esta deriva pueden ser el Efecto Coolidge, que tendrá su propia entrada, y por supuesto una reflexión sincera sobre el origen de los celos o el instinto monógamo, al menos en mí mismo y sospecho que en muchos de nosotros, que algún día abordaré también).

Así, o bien hay amistad porque "se quiere algo más", o bien hay amistad porque "no, es que ella es como un colega", pero parece haber quien no concibe que haya una amistad propiamente dicha, porque al entrar el factor atracción en la mezcla, o existe y prevalece, o no existe y hay algo que se echa en falta.

El "es que no podemos tener nada porque yo te veo como un amigo", la tensión sexual no resuelta, o las relaciones de "amistad" en la que uno de los dos muestra un interés persistente de origen romántico y el otro deja que se camufle tras una actitud amistosa que le beneficia por diversas razones, son parte del drama de corte juvenil que todos nosotros hemos vivido cuando estábamos aprendiendo a manejar nuestras hormonas, nuestros deseos y nuestras relaciones con las personas que los protagonizan (drama y tropiezos que algunos nunca superan).

Conozco por supuesto ese concepto de "amigos con derecho a roce", "follamigos" o cómo se quiera dar en llamarle, y en cierta forma lo celebro, aunque no sé si no se ve a menudo también como la antesala de otra cosa o como una forma imperfecta y a medio acontecer que se acabó quedando en nada.

Yo en cambio creo que tengo amigas (¡y parejas amigas, rizando el rizo, donde con ellas si hay un componente sexual pero con ellos no y sin embargo hay amistad con ambos!) que lo son con todas las letras, y con las que puede o no haber sexo. Esto es, la amistad que nos une ni se basa en el sexo ni se ve manchada por él cuando nos apetece tenerlo y dura y crece por sí misma, con periodos en los que nos buscamos sin ropa y periodos en los que hablamos de qué tal llevas el confinamiento o nos mandamos memes de tonterías.

Y no es que yo sea especial o mejor que nadie en esto de relacionarme... Tan sólo precisa un cambio de perspectiva. En realidad, cuando lo consigues, es más fácil que el que tenemos por habitual y desactiva muchos de los problemas de relacionarse con el sexo opuesto (en mi caso el sexo opuesto es el objeto de deseo)... 

Me resultaría interesante por ejemplo que un día un hombre o una mujer homosexual nos hable aquí de la amistad y la atracción con hombres y mujeres. Es fácil sospechar que será este mismo fenómeno el que hace que todos podamos observar que muchos hombres gays tienen multitud de amigas o en su caso amigos hetero, pero ciertas dificultades para relacionarse con amigos gays, por ejemplo. 

Cabría pensar que es más fácil para dos hombres heterosexuales ser amigos porque es más común que sean más parecidos y compartan ciertos intereses, pero este ejemplo rompe esa simetría y, siendo a priori más sencillo que tengan intereses comunes dos personas homosexuales del mismo género, parece que la posibilidad de que exista o no atracción sexual es la que rompe la baraja.

(Soy consciente de que estoy poniendo ejemplos típicos y hay infinidad de gente que se sale de la norma... ¡Menos mal! Pero todos sabemos cuál es el ejemplo por algo: es de hecho muy frecuente y por tanto una heurística útil).

Este cambio de perspectiva es lo que considero que entronca con las inquietudes poliamorosas. Poliamor para mi no significa querer a muchas personas de la misma manera, o "tener varias parejas" como leo por ahí, o "estar con mucha gente es como si no estuvieras con ninguna". 





Y aunque hemos dicho en otra entrada que "everything is about sex", no lo tomemos al pie de la letra. Para mi estas inquietudes derivan del hecho de que precisamente no todo es sexo y de que de un encuentro en principio sexual como los que he tenido en estos años, han surgido relaciones especiales, personas importantes en mi vida a las que me he podido encontrar en una cama igual que pude encontrármelas en el bar de la facultad pero que han venido para quedarse. Hombres y mujeres muy importantes para mí, que espero que sepan que son mucho más que el deseo de su cuerpo. 

Por alusiones y por dejarlo muy claro: creo firmemente que puede existir la amistad entre hombres y mujeres (heterosexuales, se entiende). Y creo que además al margen de si se atraen o no. Tanto es así que considero que tengo amigas que me atraen y con las que he follado pero ya no, o de cuando en cuando, amigas que me atraen con las que no he follado, amigas que no me atraen y sin embargo son importantes para mí, y todo el abanico que se le pueda a alguien ocurrir, y que mi capacidad de separar sexo y sentimientos de corte "romántico" tiene en este caso un efecto positivo: puedo concebir esa amistad sin que se defina a partir de los cajones "¿hemos tenido sexo?" o "¿tendría sexo con ella si pudiera?". En este caso, la incapacidad de separar una cosa de la otra, hace a menudo que "salga perdiendo" la amistad, al ser el sexo tan poderoso, y así, perdemos todos. 
 
Es cierto, no obstante, que cuando uno tiene estas inquietudes, suponen una línea roja con determinadas amistades y eso limita la intimidad. Alguien en los comentarios (en otro foro) hacía la distinción entre sus "amigotes", de cervezas, del trabajo, de barbacoas, pero no de noches locas y desconocedores de su faceta fetichista, y sus "amigos", con los que además de hacer una barbacoa se puede sincerar sobre dónde fue el sábado por la noche o la ilusión por su próxima fiesta BDSM en Cap o el gangbang que está organizando en un local. 
 
Es imposible compartir todos tus intereses con alguien, claro. No cualquiera va a querer hablar conmigo y saltar con el mismo interés entre videojuegos, AI, medicina, juguetitos de domótica o el último libro de Richard Dawkins. Esto está entendido, pero es cierto que por desgracia si yo le hablo a alguien de Dawkins y no le interesa simplemente echa un bostezo, pero si le hablo de una fiesta liberal en la que estuve la semana pasada, como mínimo se queda ojiplático y a lo peor acabo con una etiqueta no deseada y cambia su consideración sobre quién soy o la confianza que merezco. Así que sí, hay amigos a los que puedes contarles todo... y amigos a los que tienes que ocultarles por omisión o con mentirijillas una aparte de tu vida, y eso tiene un precio innegable a pagar en cercanía.

Si queremos hacer el análisis gráfico de la imagen anterior, podría decirse que he ido derivando desde ese "Open Relationships" al "Poliamory" porque la propia vida me ha llevado a ver que en mis relaciones con otras personas la amistad es la base y el sexo es un color más que viene y va pero al que no concedo el poder de definir o poner etiquetas absolutas... Incluso el sexo puede ser lo primero, o en ocasiones lo único, pero me niego a concederle el privilegio de ser siempre lo principal.


Yo no podía evitar pensar al oírle que la familia es como la amistad (¡o el porno!)... difícil de definir y fácil de identificar cuando la ves. Y que si uno desarma al sexo de esa fuerza totalizadora que emerge de esa moral que en ocasiones nos castiga y que se esfuerza en limitar el disfrute del propio cuerpo y culpabilizar el deseo, y que desde luego no es la mía, la amistad es como el amor. 

Léase de nuevo desde el principio esta entrada, con esto en mente, y sabrás, querido lector, por qué, desechada la pareja como un concepto de celosa exclusividad sobre el otro y renuncia al propio deseo y rechazado el sexo como un elemento totalizador que somete necesariamente al resto de lo que alguien nos hace sentir, no puede uno sino ver que familia, amor y amistad son sólo sabores del mismo caldo, donde el sexo puede ser la sal que amplifica el sabor si está en su justa medida, pero que no cambia el plato, y declararse poliamoroso sin pena ni remedio.

viernes, 14 de mayo de 2021

¿Soy un señoro cisheteronormativo? ¡Yo creo que no! (Pero estoy abierto a opiniones)




No me ha pasado sólo una vez. También es verdad que uno se va metiendo en los charcos que le apetece, y supongo que de alguna manera se lo acaba buscando, pero ya me han llamado varias veces "señoro".
Ese señoro se ha acompañado en ocasiones de ese apellido de cis, o cishetero, cisheteronormativo, constituyéndose ya en adjetivo lapidario y derrota dialéctica segura. Y ya una vez ha pasado a un puntual "pollavieja" que me parece que entra en el insulto vulgar y sin gracia, y sí, para insultar bien hay que tenerla, so pena de quedar peor el insultador que el insultado. 

Yo de todas formas, cuando oigo algo que no me suena, siempre reacciono igual, y voy y lo busco. Sabía que bueno no iba a ser, pero resulta que dado que es un neologismo, las fuentes difieren un poco en su significado. 

Así que decido coger el de la cuenta @Dneologismos , en:


Que si bien no es la RAE, al menos parece que se especializan en este campo. 

Y nos dicen que " "Señoro" tiene un sentido despectivo, señala a los varones que tratan de forma condescendiente a las mujeres o dudan de la legitimidad del movimiento feminista. " 

 Buceando un poco, parece sacado directamente de la definición aquí recogida por la filóloga Lola Pons, que tomaremos como fuente principal (es habitual que los neologismos se definan académicamente a través de su uso en prensa escrita, mientras se asientan y cristalizan).


Luego vemos la parte de cisheteronormativo, y resulta que se define, en una web LGBTQ+ que tomamos de ejemplo, como aquel discurso que cree que la heterosexualidad y el ser cisgenero es "la norma" (en español tiene esto algunas diferencias con ser "lo normal") y debe privilegiarse por encima de otras opciones.

 

Sabiendo ya lo que me han llamado, procedo no a indignarme, que no sirve para nada, si no a preguntarme por qué. Y me meto de nuevo en el jardín.

Empiezo por una reflexión que me parece valiosa, en cualquier situación: antes de intentar arreglar algo, asegúrate de entenderlo en profundidad. 

No me considero un señoro porque si hice una crítica (y ni siquiera era tal, si no algo que tocaba tangencialmente alguna idea de esta vertiente del nuevo feminismo) no fue condescendiente, fue simplemente crítica, y no me considero cisheteronormativo porque firmemente creo que ninguna opción sexual o identidad de género debe tener de por sí privilegios sobre ninguna otra.

Sobra aclarar que "feminismo" es ahora una palabra muy difícil de utilizar. 

Hay quien se dice feminista por defender la igualdad entre hombres y mujeres. Hay quien dice que la igualdad entre hombres y mujeres es una verdad fundamental y no necesita como tesis un nombre propio, bastaría con ser no-sexista para decir lo mismo. 

Hasta aquí, hablamos de obviedades.

Hay quien, y aquí empiezo al menos yo a chocar, defiende un feminismo contra el hombre, contra "el patriarcado", contra el capitalismo, contra la opresión, contra el acoso, contra la depilación, contra el trabajo sexual, contra la pornografía, contra la carne roja, contra el sexo heterosexual, basado en el lesbianismo reivindicativo o entendiendo que el coito con penetración es violación sin paliativos.

Cuando se empieza a caer en este agujero, los conceptos se mezclan, el discurso se endurece, y cualquier voz disonante es un ataque directo y puede ser desechada con términos como señoro, que evitan con un ad hominem hablar de las ideas al descalificar de raíz al que las cuestiona.

Léanse bien ambas definiciones y llegaremos a un par de conclusiones que creo que están en el corazón de la imposibilidad que tenemos de establecer diálogos moderados cuando tocamos ciertos temas con quienes pertenecen a este movimiento. Al menos yo, veo claramente en ambas el mismo error de base:

En la primera, se puede ser señoro por ser despectivo (¡muy mal, señoro merecido!), o por "dudar de la legitimidad del movimiento feminista". Esta segunda es difícil de establecer, y claro, si el movimiento feminista la persona con la que hablo lo entiende como el feminismo de Dworkin, con perlas como: "sexual penetration may by its very nature doom women to inferiority and submission, and "may be immune to reform"", entonces sí, cuestiono su legitimidad por razones que ahora seguirán, y no merezco por ello ser insultado, por más que sus tesis y las mías difieran.

Andrea Dworkin es una de las referentes de este movimiento, y estas cosas no las digo yo, las dice ella:


Así que si estás en desacuerdo con algo, eres señoro, y no hay lugar a la réplica.

En la segunda, se mezcla aquello de entender algo como "la norma" y de considerar que se ha de privilegiar unas opciones sobre otras. Y creo que aquí también estamos mezclando y da origen a la incomodidad de muchas situaciones en las que por muy buenas intenciones que uno tenga, nunca puede llegar al nivel de sensibilidad requerido por el otro, si está por ofenderse.

Que ser cisgénero y hetero es "la norma", como que es lo más habitual, es una verdad estadística. No deberíamos cargarlo de ideología ni de intenciones ulteriores. Es lo que sabemos, es lo que se espera de la distribución en cualquier mamífero, y es por tanto lo mismo en nosotros que en todos los primates que conocemos, con cierta variabilidad pero siempre de forma muy clara.

Para esto no hay que tirar de ideología tampoco, nos podemos remitir a los datos que existen, por más que sean incompletos, sesgados, antiguos o lo que se quiera, son los que hay, y sustituirlos por los que a uno le convienen para su ideología, nunca lleva a nada bueno.


En el límite, la distribución es de un 80% para individuos heterosexuales que se identifican con el género que se les asignó al nacimiento por sus genitales externos, y un 20% de "otros" en el que cabe una tremenda variabilidad, como todos sabemos. Y muy en el límite si observamos que en una ciudad como San Francisco, legendaria para la comunidad LGBT, las encuestas arrojan en realidad un 15% de individuos que se identifican como algo distinto a heterosexual cisgénero.

Así que de nuevo no me considero cisheteronormativo, porque soy cisgénero y soy hetero, pero respeto absolutamente el derecho de cada individuo a definir su género, su orientación, sus pronombres en su vida privada (otro día vamos a este charco) y los objetos de su deseo. 

Cabe separar el saber que algo es "lo más habitual" y actuar en tu vida normal de acuerdo con esta heurística, sin ánimo de ofender y como hacemos casi todos, o creer que por ser lo más habitual es mejor que otra opción y debe fomentarse su supremacía, como no debería hacer nadie. Y es mi caso.

"Pero 4th, no se debe generalizar." De acuerdo... Distingamos:

Una heurística es un atajo, una norma rápida que se cumple en un porcentaje lo suficientemente alto de casos como para resultar útil en nuestro navegar el día a día. Se usan en la resolución de problemas de todo tipo, desde la programación al lenguaje, la burocracia a las matemáticas. Una heurística es que si te chocas con alguien en una calle de Madrid, te disculpas en castellano, y si es en Londres, lo haces en inglés. Que si ofreces un apretón de manos sacas la derecha o ves una persona con barba le asignes en tu mente el género masculino.

Ninguna de estas cosas significa que no sabes que existe gente zurda, que sólo habla polaco, o mujeres con barba, ni que si te los encuentras pienses que son inferiores en algo. Cuando tu experiencia concreta se sale de la norma esperable en la mayor de los casos, corriges el curso, reevalúas, y, si sabes polaco, przebaczenie!.

Las heurísticas son necesarias porque no podemos recabar información completa de todo, todo el tiempo. Es materialmente imposible llegar a una reunión de 20 personas en Barcelona y asegurarse de que todo el mundo habla catalán antes de empezar. Según tu experiencia previa, puedes empezar a hablar en castellano y "acertar" porque hay asistentes que no entienden el catalán, o hablar catalán y "acertar" porque todos lo comprenden, o empezar en cualquiera de los dos y ofender a alguna gente sea cual sea el caso, si se quieren ofender porque no uses el lenguaje local, y otros porque no tengas la sensibilidad de anticipar que no todo el mundo es de tu rincón del globo.

Así pues, una heurística es una necesidad ineludible, y seas quien seas, las empleas a cada minuto, tenlo por seguro. Estoy incluso dispuesto a conceder que una heurística válida es que cuando un tío como yo te contesta en twitter, se trata de un "onvre" con ganas sólo de molestar. (Onvre y mansplaining merecerían otra entrada completa).

Generalizar, en este caso, es que una vez aplicada la heurística y con pruebas en contra, la generalización aplaste a la realidad y se imponga. Que si me muestro dispuesto a elaborar y exponer ideas, a la posibilidad de estar equivocado, y muy interesado en especial en aquellos puntos en los que aprender que lo estoy me sirve para refinar mi pensamiento, te de igual y como soy hetero, tengo 41 años y nunca he tenido que vivir las dificultades de ser mujer o sentirme otra cosa que lo que los demás asumen que soy, pues ea, "señoro, onvre, mansplainer y tú a callar en el rincón del cishetero". 




Se encuentra uno, al fin, denostado y metido en una definición por encontrarla francamente confusa e incompleta, mezclando hechos o legitimidad con actitudes, ideas o valores, en un potpurri que para lo que sirve es para silenciar al disidente. 

Llegamos al fin como con todos los extremismos a las contradicciones más flagrantes, y del discurso de esta parte del feminismo (que yo desde luego no considero EL feminismo), se desprende que yo, varón heterosexual y que me identifico con el género que me dieron al nacer, soy parte de la mayoría, y como tal no tengo derecho ni a opinar ni a proponer y soy de alguna forma inferior por razón de mi orientación sexual y mi identidad de género porque al no haber elegido ninguna de las alternativas, me estoy quedando atrás en la historia.

Y no, "señoritas" (jode, lo sé, así se ve por dónde pica lo del señoro). Así no. Concretamente yo tengo algunos deseos fuera de la norma. Concretamente yo vivo mi sexualidad y mis relaciones afectivas fuera de la norma. Concretamente yo me esfuerzo cada día por entender otras formas de ver la vida, y al entenderlas aprender a respetarlas e incorporarlas a mi visión del mundo. Y no puedo aceptar que ni siquiera con alguien como yo se puedan tender puentes.

Quienes así llaman señoro a diestro y siniestro a cualquiera con pene que osa hablar, han caido en uno de los errores más comunes y graves a los que lleva la pasión por una idea. Con la fé del converso, han aceptado la totalidad de su pensamiento, la imposibilidad de que sea cuestionado, y la supremacía de la ideología por encima de las ideas, y han acabado en actitudes de sexismo, de discriminación por razón de género y de intolerancia al que es diferente, en una cruzada por demostrar su propia alienación y pagar con la misma moneda, caiga quien caiga. 

Hay algo muy tentador en saberse víctima de una injusticia sistémica. En esa mezcla entre el patriarcado, el capitalismo, las élites intelectuales, la raza, el género, la identidad sexual... Por supuesto que hay jerarquías, hay desigualdad, hay situaciones horribles que debemos afrontar y mejorar en sociedad. No podemos sin embargo vernos como individuos puramente como víctimas o a otros como verdugos.

De sobra entiendo que hay dificultades que las mujeres entrañan que nunca conoceré en mi propia experiencia. Uno puede hacer ejercicios de empatía, y por supuesto interesarse por lo que atañe a su hermana, a sus hijas, y a todas las mujeres importantes en su vida. En última instancia, no es lo mismo ponerse en los zapatos de otra persona, que estarlo. Y esta vivencia individual ha de llevar a que nos escuchemos, a que nos demos mutuamente voz y si bien no podemos evitar aplicarnos heurísticas, no nos apliquemos a la fuerza las generalizaciones.

¿Es más fácil la vida siendo hetero que gay? Muy posiblemente. Y siendo rico que pobre, y siendo blanco que negro, y siendo guapo que feo, y siendo delgado que gordo, y siendo gracioso que tímido, y siendo suizo que angoleño.

Todos estamos en el sistema y todos recibimos de sus partes buenas y malas privilegios y bofetones que no nos hemos merecido. Afrontar los problemas sistémicos, fomentar las condiciones de una verdadera igualdad de oportunidades y derechos, establecer uns mínimos en los que la individualidad no se vea encorsetada por la moral de la mayoría, son aspiraciones loables en las que es fácil ponerse de acuerdo.

Pero las divisiones transversales a las desigualdades que afectan a cada individuo son infinitas y si en un eje sales con ventaja, habrá otros en que sea al contrario. 

Si X se siente oprimido por ser gay pero sus padres tenían dinero y ha podido estudiar lo que quería en la universidad sin necesidad de becas pero Y es hetero y no ha podido hacer esa FP de informática que le atrae tanto porque lleva desde los 16 necesitando trabajar, ¿quién es el alienado? Si A es una mujer trans queer con una discapacidad, blanca, de nacionalidad española y con una ayuda del Estado y B es un inmigrante negro que ha tenido que jugarse el cuello en el mar por la "oportunidad" de vender gafas de sol a 3 euros en una acera, ¿quién de los dos tiene derecho a contarle al otro su desgracia y hacerle culpable de ella? Si C es una mujer que limpia escaleras de sol a sol en un barrio de Madrid y D es un hombre trabaja en un taller en Indonesia para hacer las camisetas que C se compra en Primark, ¿quién es el opresor? ¿Y si C es una mujer joven y atractiva y X un varón poco agraciado de 70? ¿Cómo se "comparan" ellos?

No por ser yo un varón cuando hablo debe acusárseme de "mansplaining" igual que por supuesto (no me creo que haya que decirlo), no por ser mujer mi interlocutora debo pensar que ha de plegarse a mis razones. Seamos ambiciosos socialmente, y humildes individualmente. Dejemos que las ideas luchen entre sí por sus propios méritos y no por los genitales de la persona que las defiende, o lo que le gusta que le hagan en la cama.

Al final se trata de eso, ¿no? de no ver el color, ni la raza, ni el género, sólo a la persona, pero de ida y vuelta.

Dime que estoy equivocado, que no entiendo, que debo considerar esto o lo otro... Pero con la parrafada que te acabo de soltar, ¡no me llames irreflexivamente señoro para no tener ni que escucharme, que no me lo merezco!

Bueno, qué... ¿Charlamos?


lunes, 5 de abril de 2021

No estamos locos....


Dado que el Cuarto Muro ha navegado las aguas del mundo swinger, del BDSM, de las no-monogamias éticas y el poliamor, de las reflexiones sobre la importancia del sexo en el resto de los aspectos de lo que es el ser humano, creo que no está de más una entrada (esta) en la que recopilar poco a poco enlaces y referencias que considero que pueden ayudar a quien llegue a todo esto con curiosidad, preguntas y sin saber por dónde empezar...

Actualizaré estos enlaces a medida que aparezcan, por si a alguien más, como a mí, le gusta ver que el mundo es tan variado que hay muchas personas en todas partes teniendo esta misma conversación... 

Y si alguien tiene comentarios... Serán siempre bienvenidos; podéis usar los mensajes privados si os parece preferible... 


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No estamos locos... O sí, pero no somos para nada los únicos.

https://www.theatlantic.com/video/index/556988/open-relationship-nonmonogamy/

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¡Peli poliamorosa!

Esto va llegando al mainstream. Ya tenemos película! Primero fuerons los gays, luego empezó a verse el rollo swinger en el argumento de las series de TV o alguna obra de teatro, ahora llega una peli de comedia para todos con el tema del poliamor.. Será un desastre, pero en este sentido, al menos alegrémonos de que no sea ya un tema para marcianos...


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Considero que este es un buen artículo, accesible y ligero, para quien quiera de verdad leer algo de "Poliamor para principiantes":

https://www.insider.com/things-people-get-wrong-about-polyamory-2018-7

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¡Peli swinger?

Ayer vi una película en la que de la nada y de repente, salió el tema del intercambio... 

Igual es por mi sesgo, pero me pareció que la pareja que lo vivía salía mucho mejor parada de la película que la que no, lo cuál es ya refrescante, creo. Os la recomiendo, te ríes mucho, y odias de una forma muy íntima algunas cosas de Javier Cámara.. qué bien lo hace!!

https://www.imdb.com/title/tt11028768/

La obra de teatro (es obvio por el formato que en realidad estamos viendo teatro) se llama "Los Vecinos de Arriba". La recomiendo!











viernes, 2 de abril de 2021

Sexo sin Amor // Amor sin Sexo

- ¿Juan?. Ay, no sé. Es atento, nos reímos mucho, nos llevamos bien, y hemos vivido tantas cosas juntos... Pero tía, creo que ya no le quiero. Y el caso es que Raúl pasa mucho de mí y a veces no contesta en tres días o me da malas contestaciones, pero es que le veo y me derrito... Creo que me estoy enamorando.

(En cualquier banco de un parque, entre dos amigas cualquiera.) 

(Aprovechémonos ahora de una historia de crecimiento cualquiera, que a muchos sonará familiar...) A nadie sorprenderá encontrarse en este blog una defensa del sexo sin amor. 

 Si una o dos generaciones atrás fue menos frecuente (y no lo sé, quizá simplemente fue más difícil y por tanto mejor ocultado, pero si los "dos caballos" hablaran, ¡qué historias no contarían!) hoy lo raro sería encontrar quien se espante ante las nociones de un polvo de una noche y si te he visto no me acuerdo, los amigos con derecho a roce, o adolescentes que se enrollan en la panda de amigos y con un miedo a la responsablidad que no le tienen a las ETS lo definen con un: "¡pero no somos nada, ehhhh!". 

 A menudo, sobre todo con la inexperiencia, podemos confundir o ver en nuestros amigos la confusión de que el deseo se interprete como "amor". Quién no le ha dicho a un buen amigo, cegado de más: "lo mejor que puede pasar es que echéis un polvo, a ver si se te pasa". 

En la adolescencia, falto de experiencia, ante el objeto de deseo las hormonas nos golpean, la adrenalina se dispara, y se ve uno tan fuera de sí que se cree arrollado por una pasión incomprensible, nunca antes vista por persona viva o muerta, que ni Rilke supo entender y a la que Bécquer no llega a hacer justicia con su "Rayo de Luna". 

 Luego a uno le enseña el tiempo a separar aquellas personas con las que tiene experiencias de las que uno sale pensando "espero que no le parezca mal si me voy a dormir a mi casa, voy a dejarlo caer con tacto" de las personas con las que piensa "¿le gustará la idea de irnos juntos a Cádiz este verano o se va a espantar? Voy a dejarlo caer con tacto"... 
Y de forma natural, según lo que vive, lo que lee, lo que el cine dice y lo que le rodea, llega a la sana conclusión de que existe el sexo sin amor y que si uno lo practica con respeto, es una maravilla para ambas partes (¡o para la multitud de las partes, según el gusto y la oportunidad!). 

La idea cala, y el adulto funcional medio disfruta según su inclinación del sexo que le va, sin necesidad de teñirlo de otra cosa cuando no lo sea. ¡Sorpresa! Es la primera frase referida a nuestro pobre Juan la que a mí ahora mismo me revuelve. 

Y las tengo peores, seguro, lector, que has oído alguna parecida: 

 - ¿Esa? Esa es la madre de mi hijo. (¿Hace falta que os diga el tono?). 

 - Creí que nos queríamos mucho, pero luego se enfrió la relación. Ahora busco a mi amor verdadero. 

 - Nos queremos mucho, pero en la cama no nos entendemos. Me da pena por los niños, pero creo que lo vamos a dejar. 

 - Aquella noche me tomé seis copas, acabamos en la cama, y creo que me va a costar el divorcio. Como se le puede hacer esto a alguien a quien quieres tanto... Es lo peor que he hecho en mi vida. 

  ¿Vosotros le veis a todo esto algún problema? 

  Dejemos una cosa clara antes de seguir: en el cuarto muro no se hace apología de ningún tipo de vida. Si la cosa te funciona, como dice la obra de teatro, a por ello. Si tu relación es como el Diario de Noah, lo que más os gusta es escucharos mutuamente al final del día, os perseguís por la casa locos de deseo desde que os conocisteis hace 7 años y no sentís el más mínimo deseo de otra piel, ni confeso ni oculto, ¡gózalo! no te diré que las uvas no están maduras; sólo puedo felicitarte y reconocer que has encontrado una aguja en un pajar y conseguido eludir los mil meandros que acechan para convertir el normal fluir de una relación de pareja en aguas estancadas... Sin embargo a lo mejor resuena en tí esa otra parte. 

El pensamiento íntimo de que cabe el Amor sin Sexo. O con poco sexo, o con otro sexo, o con sexo con otros, o con un sexo que nadie más que los implicados llamaría sexo porque les queda ajeno y no somos nadie sin nuestras etiquetas.  De que no amas menos si deseas diferente. No pasa nada si lo que te pone es mirar a tu pareja mientras se peina y no que te empotre contra el cabecero. No hay que pedir perdón si tras veinte años de convivencia feliz con una mujer te das cuenta de que deseas a algunos hombres...

En fin, de que nos hemos obligado entre todos, o unos a otros (es lo mismo en realidad) a un estándar casi imposible en que tu pareja ha de ser al mismo tiempo la persona que te haga sentir en casa y te sorprenda a cada paso, quien comparta tus aficiones pero te descubra nuevas inquietudes, quien te desee rabiosamente y respete con celo tus días grises, alguien de quien lo sabes todo pero que tiene ese toque misterioso que causa tu locura... 

Esa persona que entiende que quieras salir con tus amigos pero se pasa la tarde del sábado viéndote jugar al fifa, que se arregla todos los días como si fuera de fiesta pero está preciosa cualquier lunes muerta de sueño y con la cara lavada, que se las arregla por sí misma para todo pero rebosa ternura y comprensión cuando no estáis de acuerdo en algo. 

A mí, personalmente, este mito romántico me parece una suerte de quimera mitológica, no sólo irreal sino irrealizable, y la verdad no sé si me da más terror o pereza plantearme que exista realmente alguien así, pero desde luego no me gustaría pasar mi vida a su lado y soy de los que ven belleza a la vida también en su finitud, sus imperfecciones y las elecciones a las que nos obliga... Y apostaría a que no soy el único. 

Tiramos piedras contra nuestro propio tejado pidiéndole demasiado al amor, de una vez, todo mezclado, con fuerza arrolladora para hoy y siempre, para negarle su existencia cuando el amor se nos presenta, como todo en esta vida, en mil formas más complejas cuanto más de cerca se mira, resistiendose a nuestras categorías y la dictadura de nuestras expectativas. 

Conocemos el amor a los hermanos y a los nietos. El amor a los amigos, al trabajo bien hecho, a tus mascotas, la naturaleza, a los libros e incluso a la melancolía. Conocemos el amor a un momento pasado o a una persona que ya no está... el de los abuelos, el de un ideal o una canción. Conocemos en muchas pasiones que duran una vida y otras que quedan en forma de sonrisa en el recuerdo...

Me produce por eso una perplejidad tremenda que no sepamos conocer en el ámbito de la pareja el amor separado del sexo, o de alguna forma limitado en el tiempo y el espacio. Es ya malo de por sí confundir las categorías, lo que "es" con lo que quisiéramos que sea, por lo que nos limita en entender el mundo.

Pero es que no es en este caso una cuestión académica, si no que sirve para que nos dediquemos a autoinflingirnos tremendos sufrimientos. 

Donde uno dice en un cierto contexto "Ella es la madre de mi hijo", todos deberían entender "Puede que ya no vivamos juntos pero es una de las personas más importantes de mi vida, y con quien comparto la profunda responsabilidad de ser padre. ¡Nada menos!".

Donde dice: "ahora busco el amor verdadero", debería decir "tuve la fortuna de compartir una historia con esa persona que tuvo un final, como casi todo.. Y sólo puedo desear tener de nuevo la misma suerte". 

Donde dice: "me da pena por los niños pero lo vamos a dejar", debería decir "los niños están felices, nosotros también, y la verdad... no es perfecto, pero es fantástico!". 

Donde dice: "es lo peor que he hecho en mi vida", podría y debería decir "eso sí, el polvo estuvo genial pero cuando llegué a casa y se lo pude contar a mi mujer estuvo mejor todavía... aunque el sábado que viene me tocan a mi los niños porque va a salir ella... XD". 

Donde la inercia nos lleva a pensar que si el sexo difiere, cambia, disminuye o es compartido con terceros, no hay amor, la pregunta que quizá conviene hacernos es, ¿qué hay de malo en ver el sexo y el amor como realidades relacionadas pero no dependientes, de forma que juntos son fantásticos, pero también por separado pueden ser afirmación de libertad y de generosidad con otros y con nosotros mismos? 

Esta, ya se ve, es quizá la entrada más personal que he escrito; cualquier lector del blog sabe de mis experiencias swinger, de mis relatos, de mis encuentros y de mis.. amistades...

Así que ¿por qué no ir un paso más allá y confesarme del todo?

Me confieso un hombre blanco cis heteronormativo. (No "el" hombre blanco hetero, con el que discrepo en muchos temas). Esto me deja fuera de parte de la conversación de estos tiempos sobre el género fluido, las distintas formas de deseo, la lucha LGBTQI+ o las intimidades de la perspectiva de género, con quienes no obstante me encuentro en deuda porque muchas de sus luchas acabarán por ser las mías. 

Me confieso también "queer" (por raro) a mí manera. Amante del BDSM, mosca cojonera en general con las normas que no entiendo ni comparto, polisexual, con una voracidad un tanto insaciable por el formato trío y el sexo en grupo y mi ya muy traída y llevada aquí fantasía de la desconocida, y presa fácil del Efecto Coolidge (¡Premio! ¡otra entrada!). 

De Sabina me llegan muchas letras pero me retrata aquella muy descarnada frase de "y sin embargo un rato, cada día, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera". O aquella de "sabes mejor que yo que hasta los huesos solo calan los besos que no has dado, los labios del pecado"... 

Me confieso incapaz del amor de las películas que lo ocupa absolutamente todo. No sé si existe en otros, pero no existe en mí. Mi mente sólo deja de molestarme instalada en la multitarea, mis intereses son variopintos y cambiantes, mi profesión ha sido algo que he puesto patas arriba cada X años y mi lista de lecturas sería difícil de explicar si se le busca algún tipo de hilo conductor. 
Y esto, en conjunción con lo anterior, obviamente me ha deparado dolores de cabeza y disgustos, y conversaciones, y dudas, y luchas internas. 

Me confieso capaz y fiel a otro amor que nace del cuidado y la responsabilidad. De aceptar lo que soy para otros y no fallar en lo que prometo. De acompañar a mi pareja, a mi familia, a mis amigos y colegas en sus inquietudes y anhelos en lo que esté en mi mano, sin decirles a dónde les deben llevar, y dejando que cometan sus propios "errores", (que pueden no ser tales para ellos) y sabiendo que nadie aprende en piel ajena.

Me confieso entregado por completo a la tarea de acompañar a mis hijas a lo largo de toda su vida, en todo, como la mayor responsabilidad que puedo concebir y mientras me quieran a su lado. 

Me confieso por último devoto de la fé en que al amor no se le dice la forma que debe tomar, si no que se debe escuchar y ver y aprender de lo que la vida te va trayendo, sin intentar meterlo en una caja concreta que no sea la de aquello que te funciona a tí y a la gente que te rodea y a la que quieres. 
De que no se limita necesariamente a una persona, un momento de la vida ni a tomar una forma predeterminada, y que si tienes los ojos abiertos, puedes verlo en todas partes, pequeño y grande, esperando a que lo aceptes sin compararlo con otro Amor abusón e intimidante que todo lo puede de boquilla y luego nunca echa un cable cuando se le echa en falta.

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 Me ha quedado la entrada grande, o pequeña, según se mire, porque llego a la conclusión de que decir que existe el amor sin sexo, es como decir que lo hay sin mermelada. 

Trasciende al sexo en tantas formas (dicho por alguien tan sumamente sexual.. pero es que el sexo tampoco es sexo si no poder y juego, como ya sabemos), que no pertenecen a la misma categoría. 

Si tienes claras tus definiciones, y coinciden con las mías, la afirmación se parece a la de quien nos dice que no todas las frutas son manzanas... Podemos atisbar por qué lo dice, pero en cuanto lo analizamos un poco, nos damos cuenta de que es algo que sabíamos ya desde el principio.

COROLARIO.

El sexo no tiene al amor como condición necesaria, ni al revés. 

Si algo funciona para los implicados, aquí y ahora, no te compliques y disfrútalo. Nada es como "debe ser", esas categorías sólo traen frustración; ya es difícil conectar con alguien como para imponerte requisitos y complicar aún más algo de por sí ya complicado.

Everything is about Sex




A menudo me pregunto, o me preguntan, si vivir una sexualidad y un modelo de pareja y de relaciones alternativo (¡y que poco me gusta esta palabra!) no supone un esfuerzo excesivo, un protagonismo del sexo y el deseo inmerecidos en la vida de uno y llamado a desequilibrar el resto de aspectos del día a día y a sacrificar en cierta forma el marco de proyecto vital por la gratificación inmediata y poco contenida.

Sería algo así como permitir que mi "Instant Gratification Monkey" dirija mi vida sexual y familiar. (Esto tiene una explicación, y este blog saldrá mucho por aquí en el medio plazo porque me parece un hallazgo. Ve aquí y disfruta. Por si no lo conocías, de nada.)


Cuando esto ocurre me acuerdo también de una cita atribuida a Oscar Wilde (no me he parado en comprobar si es apócrifa, quizá nos lo aclaren en los comentarios): "Everything in the world is about sex except sex. Sex is about power." (Actualizo: si me he parado y como siempre, es más complicado de lo que parece y probablemente nunca lo dijo Oscar Wilde. Si tienes curiosidad, sigue por aquí.)

Y por supuesto la cita es hiperbólica y existen la familia, el placer intelectual, la bondad espontánea, la amistad y la empatía... Pero todos sabemos cuando miramos con sinceridad en el fondo de nuestras motivaciones y en los deseos e impulsos que pueblan la vida diaria que Oscar Wilde mete el dedo en la llaga y tiene más razón de la que a nuestra sociedad le gustaría admitir. Hay otras cosas, pero dejémoslo en que "almost everything".

Hay un camino facilmente marcado en las relaciones de amistad, de familia y de pareja, que se puede recorrer casi de memoria sin pedir ni dar explicaciones y sin necesidad de reflexión. Es una memoria social, colectiva, anterior... Tiene su razón de ser y puede verse bajo muchos puntos de vista como justificada antropológicamente, como un instrumento práctico, como una realidad histórica, como un constructo socioeconómico... Si bien es verdad que es más nueva y menos estable de lo que tendemos a pensar, tanto en el tiempo como en el espacio. (Sí, esto es oooootra entrada).

A algunos este camino "fácil" nos produce no obstante una suerte de tremor sordo, como de fondo, un desasosiego indeterminado y muy dificil de explicar, pero parece que a cambio por lo menos podemos contar con que este guión ya tan conocido ("ándame por lo segao", decía siempre mi abuela) está libre de minas explosivas. Con el tiempo te das cuenta de que no, de que las trampas aún acechan y de que las rosas pinchan aunque mires a otro lado.

Me viene a la mente algo muy de 2021, y es el discurso de algunos para criticar esta o aquella vacuna. "Produce trombos", "no está suficientemente probada", "tiene efectos secundarios"... Incluso si no exagerasen los datos para apoyar su posición, y lo hacen, parecen perderse el error fundamental del argumento:

Muchacho, no estás eligiendo entre asumir los riesgos de vacunarte o no. Estás eligiendo entre asumir los riesgos de vacunarte y los de contraer COVID-19 de forma natural y echar los dados a ver cómo te afecta. Y esto sólo en un nivel de egoísmo absoluto, sin entrar ya a cómo afecta la vacunación masiva a la sociedad en general.

¡VACÚNATE!

Así, cuando uno intenta pensar por sí y para sí un modelo de familia, relación, sexualidad  y sinceridad un poco fuera de lo común, se encuentra a los que gustan de anunciar el castigo de las siete plagas de Egipto y el fuego eterno para quien se atreva a morder de la manzana prohibida y hacer preguntas que no debe... 

Estos delimitadores de las primaveras, que tan poéticamente bautizó Silvio, se olvidan convenientemente de apreciar que la vía sancionada por ellos está lejos de ser un camino de rosas. La familia nuclear de papá, mamá, pedrito y silvia es ya casi una rareza, la tasa de divorcio está en un 60% y todos sabemos que la aparición de nuevas formas de relacionarse, de entender el género, el sexo, la identidad, la familia y las relaciones es imparable. 

Nuestra época no ha inventado nada nuevo, y no con todo estaremos de acuerdo, pero desde luego la oportunidad de poner patas arriba todas estas cuestiones supuestamente ya contestadas la estamos cogiendo con entusiasmo.

Así pues, el Cuarto Muro será durante una temporada un lugar para la reflexión sobre ese "Almost" también, que rodea y contacta con el sexo, pero no es el sexo. Sobre la aventura de compartir y explorar territorios desconocidos con curiosidad sincera, sobre la entrada que me debo de "Sexo sin amor / Amor sin sexo", y de vez en cuando, sí, sobre lo que siempre se ha traslucido de mí en mis textos, para un ojo mínimamente atento, que sería la última parte de la cita... 

Sex.. Sex is about power. Las expectativas de un cuerpo te llevan hasta la cama, pero sólo la pasión por el juego puede llevarte más allá....

martes, 19 de enero de 2021

The Big Bang Theory

¿Se titulará así por eso? El mundo gira, y lo hace alrededor de ti y de los que te quieren...
¿Se titulará así por eso? El mundo gira, y lo hace alrededor de ti y de los que te quieren...



Eres el centro del universo.

No sé bien de dónde ha salido el impulso, pero me he encontrado más de treinta borradores a medio escribir y hay algo en una tarea inacabada que es difícil de resistir para nuestros impulsos TOC; o no?

Esta entrada además es una conversación que se me da a menudo, o a lo mejor es que se la suelto a todo el que se deja, como queráis. Hoy toca tenerla conmigo mismo, para no bajar la guardia.

Soy un tío racional... Sé que se me nota. De todo saco el enfoque científico, el dato experimental, la explicación reflexiva y que intenta abarcar tanto el caso general como el particular; así que disfruto estableciendo relaciones entre mis aficiones y mis lecturas y lo que observo a mi alrededor, en este caso en relación con el enfoque liberal de las relaciones humanas.

Y es que hay una realidad cósmica que nos dice que la Tierra, este punto azul pálido en el que vivimos, no es nada especial.. es sólo uno mas entre innumerables planetas similares, formando parte de sistemas que se parecen mucho al de nuestro Sol, aunque algunos de ellos estén a miles de millones de años luz de aquí.. (ahora mismo pensamos que la edad del universo (y por tanto la distancia más lejana de la que nos puede llegar información) está en el entorno de los 13.7 miles de millones ("billions"));

Al mismo tiempo, resulta que es el centro del universo. En un sentido muy real, aunque no en el que quisieran las religiones de uno u otro signo.

Y de ese "punto azul pálido" que a la vez es una roca no muy especial y la protagonista del Todo y de la existencia humana, con mayúsculas, el centro eres tú.

No se trata de una consigna para millenials con problemas de autoestima, es simplemente la constatación de que, por definición, uno sólo conoce lo que le llega a tocar de alguna manera la existencia o el entendimiento, y esa esfera de acción y comprensión tiene su centro en el propio ombligo. 

Así, no es difícil de entender que las gafas de nuestra experiencia, de la gente a la que tratamos y las vivencias que nos cuentan y de los eventos vitales propios que para el mundo son anécdotas y para nosotros son el mundo, son las que tiñen todo lo que vemos.

De tal forma que yo sólo conozco realmente "mi mundo", pero debo tener cuidado de no confundir eso con "el mundo", y para ello me vacuna el leer, escuchar, preguntar e insistir en ser consciente de "los mundos", múltiples y diversos, en ocasiones casi incomprensibles en el sentido de que yo no podría verme viviendo a gusto en ellos, pero en cualquier caso tan reales o ficticios como el que yo me he construido.

Enlazando con el principio... Sólo quería hoy volver sobre el valor que tiene estar permanentemente atento a la diferencia entre hechos y opiniones, y entre juicios a medio formar para salir del paso e ideas que atesorar y defender.

Hace ya años que me esfuerzo por mantener esta idea viva en mi juicio de lo que veo en mí y en otros, como se refleja por ejemplo en estas otras entradas:

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/09/matroshkas-liberales.html

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/10/falsa-dicotomia-falso-espectro.html

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/07/los-limites-de-la-imaginacion-los.html

http://cruzaelcuartomuro.blogspot.com/2012/02/la-falacia-de-lo-natural.html

De ahí que quiera hoy, porque sí, insistir en ella y por qué no, si alguien aún se topa con estas letras, preguntaros, ¿qué parte hay de vuestro mundo que creéis que a otros normalmente les cuesta entender pero podría enriquecer su existencia?

Enlazo así con mi siguiente post, que lleva unos meses pululando por salir de mi cabeza... "Sexo sin Amor / Amor sin sexo"... Y de él volveré aquí, para seguir después de escribirlo. Porque puedo y soy el centro de todo, ¿no es eso?

sábado, 21 de septiembre de 2019

DISC Theory 1 / ?

En estos días me he topado con una película sorprendente, "Professor Marston and the Wonder Women". Sorprendente por lo inesperado de la historia y por la forma en que pareció aparecer en Netflix de la nada, más que nada. 

No es tampoco una película revolucionaria ni al recomendarla digo que esté de acuerdo con todo el enfoque, pero... ¿acaso alguna pelicula, libro o idea superan semejante estándar? El caso es que recomiendo a todo el que lea este blog que la vea, ¡intuyo que algo os dirá!. Y si inspira debate, para 
eso están el correo o los comentarios.

Una nota curiosa es la teoría subyacente que está desarrollando uno de los protagonistas. El profesor Marston del título que en realidad es más bien un espectador de los acontecimientos, y como mucho un analista de los mismos que intenta facilitar y lubricar la relación entre las verdaderas protagonistas. 

Expone de forma breve y casi tangencial su "DISC theory" que no conocía pero que tiene la capacidad sintética de las ideas simples pero de calado en nuestra psique. 

DISC se referiría entonces a las cuatro pulsiones principales del ser humano en su relación con otros:

Dominance // Induction // Submission // Compliance

Dominance


O, claro, Dominación // Inducción (o algo así como convencimiento quizá sería más natural a nuestro idioma) // Sumisión // Cumplimiento (o algo así como obediencia, aunque con una nota peculiar de obligatoriedad quizá no del todo voluntaria).

Por claridad y por no meternos en camisa de once varas en las traducciones y las connotaciones que se pierden al hacerlas intentaré mantenerme en lo que yo entiendo que era su intención en el idioma original, aunque el propio asunto de los significados que se añaden o pierden en la traducción no carece de interés.

Induction


Como dato curioso, buscando información sobre DISC theory online se comprueban dos cosas: la primera que parece que esta viva más como una herramienta de coaching y análisis si se quiere un tanto laxo en el mundo de la autoayuda, y la segunda que múltiples fuentes (como esta, por ejemplo) han cambiado Submission por Steadiness (algo así como calma, firmeza, estabilidad), lo cual de nuevo tiene una lectura curiosa en lo que se refiere a la relación entre los conceptos pero parece revelar asimismo la intención de eliminar la sumisión del análisis probablemente por hacerlo menos susceptible de herir determinadas susceptibilidades.

Sigamos, que como es mi costumbre me pierdo por las ramas: no creo que la teoría sea mucho más que una herramienta curiosa para pensar sobre nosotros mismos, un cristal por el que vernos, pero eso mismo ya es bastante. Con ese enfoque en mente, no me he dedicado a estudiar demasiado lo que Marston dijo sobre ella antes de escribir esta entrada (aunque seguramente lo haré en las próximas semanas) sino a reflexionar sobre lo que yo entiendo al analizar el mundo según este paradigma.

Submission


Dominance y Compliance parecen situarse en opuestos no demasiado deseables. Uno obliga, gobierna mediante la fuerza o el miedo, y el otro cumple lo ordenado pero oculta a duras penas que no dudará en aprovechar la oportunidad de eludir la obligación si cree que puede eludir el castigo.

Llevados a la vida diaria, a la educación de los hijos o a la política, parece fácil entender cómo se relacionan con aquellos que creen que solo puede gobernarse a los hombres mediante el miedo, o que se ha de educar bajo la amenaza de castigo, o aceptar las normas establecidas sin disputa por evitar las consecuencias indeseables de desafiarlas.

Compliance


Es difícil pensar que muchos queramos vernos a nosotros mismos como habitantes voluntarios de esos dos polos opuestos, aunque, por supuesto, todos estamos en una u otra de esas posiciones en relación a otros y según el momento y la circunstancia.

Más interesante resulta entonces para mi el análisis de Induction // Submission, y cómo Marston parece indicar que donde las anteriores expresan la resolución violencia de nuestros conflictos interiores y externos, estas otras dos dimensiones, con solo incorporar la libre voluntad a la ecucación esconden los mayores placeres de la psique humana, complementarios y simétricos. 

Insistamos una vez más en la nota distintiva: el cumplimiento sería involuntario, forzado, algo contra lo que luchar y de lo que desprenderse, causante de sufrimiento. La dominación sería violenta y forzosa, se apoyaría en el castigo y la falta de seguridad en los méritos y la justicia del criterio propio, provocando asimismo dolor e incertidumbre... Pero en cambio la sumisión sería libre, voluntaria y placentera, y la inducción sería pacífica y honorable, porque parafraseando lo que parece que Unamuno nunca dijo, "si no vence, al menos convence". Serían, si se hace bien, ámbitos para el placer y las certezas, en los que la mente humana se mueve por inclinación natural...

El por qué esto habría de ser así, o el comentario de los cuatro aspectos, uno a uno, podrían ser objeto de otras entradas, ¿si ustedes gustan?